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Que el otro sea mejor, para mejorar uno mismo

Trabajar en equipo, esa es la clave en todo orden de la vida

Si alguien dijo que el atletismo es un deporte individual y aburrido, tengo que informarle que se ha equivocado de acá hasta Alaska. Para grandes resultados se necesitan grandes personas, con grandes ideales y con un proyecto en común, que tiene que ser transversal a todos. Todo en un mismo equipo.

 

¿Se entiende? No se entiende… bueno, intentaremos explicarlo mejor.

 

El atletismo no es solo correr, aunque muchos lo hacen para sentirse que tienen alas… y pueden volar y ser libres. Esto es muy valedero.

 

Después está el talento de uno que es innato. En Esquel, gracias a Dios, hay grandes valores del atletismo y es cuna de grandes campeones en lo que tiene que ver con pruebas de largo aliento.

 

Seguramente el clima hostil de la cordillera y la lejanía de los grandes centros urbanos hacen que los atletas de acá sean los mejores y que correr sea parte de la vida de cada uno (aunque por una cuestión de salud, debería ser de la vida de todos nosotros).  

 

Pero quiero, en estas líneas, abocarme a lo que es el trabajar en equipo. Y que dentro de sus integrantes haya grandes deportistas, no por los resultados (que dicho sea de paso, son fantásticos), sino por la decencia, por el respeto a las reglas, a los rivales y por la humildad.

 

Eulalio “Coco” Muñoz tiene el segundo mejor registro de la historia argentina en Maratón, registro que lo alcanzó el pasado mes de diciembre en Valencia (tal vez “Coco” cuando sea viejito, querrá vivir seis meses en Gualjaina y seis meses en España).

 

 

Y con tamaño resultado, que lo catapulta a los Juegos Olímpicos de Tokio, podría estar entrenando de una manera más profesional, con los mejores exponentes y tal vez fuera de Esquel.

 

Pero no… “Coco” mantiene los pies en la tierra, que para un corredor que vuela alto es sumamente difícil. “Coco” Muñoz supo que los grandes resultados los alcanzó por su talento innato, pero también porque estuvo rodeado en un ambiente que lo hizo grande, todo esto promovido por el entrenador Rodrigo Peláez.

 

¿Por qué cambiar si las cosas salieron bien hasta el momento? En todo caso habrá que potenciarlas. Ese es el secreto. Y no cambiar, mantener los ideales. Entregar y devolver, porque esa es la rueda de la vida.

 

Hace un par de temporadas, “Coco” Muñoz era la liebre de “Lalo” Ríos, y entre los dos se potenciaron y consiguieron grandes resultados. Tal vez si “Lalo” no lo tenía a “Coco” al lado en los entrenamientos y en las carreras todo hubiese sido más difícil. O no, vaya uno a saber.

 

Pero en este tiempo de pandemia se formó otra dupla que “juntos son dinamita”. Martín Ñancucheo y el mismo Eulalio “Coco” Muñoz.

 

 

Martín ha sido uno de los mejores corredores de la Agrupación Aukache y luego por cuestiones laborales y familiares se alejó un poco de las carreras, pero el talento lo tiene intacto y solo habrá que activar los músculos para ser lo que fue.

 

En el 2019 había regresado a las competencias. De calle y de cross, con buenos resultados, aunque tal vez no con los resultados que había obtenido años atrás.

 

 

Y entre los dos se potencian. Y entre los dos sacan lo mejor de cada uno.

 

“Ayer veía a Eulalio Muñoz, quien gracias a Dios ha cumplido objetivos impensados, trabajar para que su compañero Martín Ñancucheo recupere su nivel, aun sabiendo que de ser así, podría convertirse en un rival directo y difícil para el mismo”. “Entonces esa actitud que él asume (por “Coco” Muñoz) también la considero un logro, porque esto lo hace mejor compañero y mejor persona”, según lo destacó Rodrigo Peláez, entrenador de grandes campeones.

 

Claro que hay que agregarle que Martín, con su capacidad, acompaña el crecimiento de “Coco” y, entrenando juntos, lo hace correr cada más rápido, más fuerte y más lejos.

 

Y todo esto es gracias a que las cosas se hacen en equipo, sin individualismo, sin egoísmo, poniendo el nosotros por encima del yo.

 

Siendo fiel y sobre todo agradecido. Sin quejarse por lo que le falta y potenciando lo mucho o poco que uno tiene.

 

Esta es la gran victoria, la que quedará marcada para siempre.

 

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