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Belgrano le ganó a San Martín en un partido que terminó en escándalo

Con goles de Damián Willhuber el “xeneize” ganó por 2 a 1. Al término del encuentro se produjo una batalla campal

Una vergüenza. Es lo primero que sale al escribir. El futbol cordillerano está de luto. Acá en Esquel hay muchos futbolistas, pero deportistas muy pocos.

 

En los minutos finales, cuando parecía que los penales era la única solución para conocer al equipo clasificado al Torneo Regional Federal, se produjo una jugada en el área de San Martín, cuya pelota quedó boyando para los pies de Damián Willhuber, el mismo que había conquistado el empate.

 

Un sablazo seco y al ras del piso, imposible para Alvarado y el gol de la victoria. El gol de la clasificación para Belgrano y con sabor a revancha por lo sucedido la semana pasada.

 

Belgrano de Esquel ganó un partido sumamente complicado y difícil, cuya victoria quedará menguada por la vergüenza que se vivió durante gran parte del partido, por lo que pasó al final y más allá de la final misma del encuentro.

 

Belgrano le ganó a San Martín por dos tantos contra uno y consiguió el pasaje al próximo Torneo Regional Federal, en tanto el elenco del barrio Badén, junto con Juventud Unida (que le ganó a Fontana de Trevelin por 5 a 0) jugará el Torneo Clasificatorio Provincial.

 

 

Ante una multitud, al igual que la semana pasada, se vieron las caras nuevamente Belgrano ante San Martín, ahora en la finalísima.

 

Y Belgrano en los primeros minutos fue levemente superior, donde con Jonathan San Martin y Franco Chico intentaron copar la mitad de la cancha y donde Maxi González quería imponer su físico en el área, en tanto Baldevenito por un lado y Oberti por el otro, intentaron darle frescura y velocidad al ataque “xeneize”.

 

Claro que con el correr del juego, San Martín tuvo algunas que otras posibilidades de acercarse al arco de Walsh.

 

El encuentro que tuvo poco de futbol, mucho de pierna fuerte y un sinfín de protestas, se vivió como un verdadero clásico.

 

Y el frio de la tarde se compensó con la temperatura que iba subiendo dentro de la cancha.

 

Iban 42 minutos de la primera etapa, un largo centro desde la derecha cayó en el área de Belgrano justo para la cabeza de Joel García, quien madrugó a Ignacio Walsh, quien tuvo que salir corriendo hacia atrás porque se le metía el balón en arco, cosa que al final terminó ocurriendo, según instancia del juez de línea.

 

Joel García, se vistió nuevamente como el verdugo de Belgrano, pero su sonrisa duró exactamente un minuto. Porque a los 43 comete una fuerte falta en la mitad de la cancha y para colmo tenía amarilla.

 

Expulsado el goleador de San Martin, aunque con un gol de ventaja llegaron al descanso de los 15 minutos.

 

En la etapa complementario vino lo peor para el fútbol, aunque para Belgrano terminó siendo victoria.

 

 

Apenas se jugaron unos minutos del segundo tiempo, un encontronazo entre Lucas Galarza y Jonathan San Martín, terminó en “un cortito de Martin Karadajián” en la cara de uno y la roja para los dos.

 

A partir de ese momento, en cada escaramuza, los jugadores entraban en un grado de locura de querer tomar justicia por manos propias.

 

Claro que si creemos que la culpa la tiene el árbitro Pablo Colinecul o algunos de sus asistentes, debemos señalar que estamos en un grave problema.

 

Tiene que haber un mensaje desde arriba, que señale que el perder está dentro de las reglas de juego y si no lo entiende deberán buscarse otro deporte, o mejor dicho salir del deporte y buscarse otra actividad.

 

 

Con nueve jugadores en cancha, el equipo del barrio Badén intentó replegarse dejando solo a Tomate Reynacul, acompañado de a ratos sobre la derecha por Víctor Di Prinzio, pero poco a poco, y con la necesidad de buscar el resultado, Belgrano lo fue arrinconando a San Martin hasta que llegó el merecido empate tras un certero cabezazo de Damián Willhuber para poner el uno a uno.

 

El gol fue a los 25 minutos de la etapa complementaria. De ahí en adelante se sabía que quien  tuviese las piernas más fuertes y la cabeza más fría podría asegurarse el partido.

 

Pero el partido se picó. Jonathan Domínguez y Gastón López también vieron la tarjeta roja y el encuentro, mal jugado por cierto, iba rumbo a los penales.

 

Pero la suerte, en este caso, estuvo del lado de Belgrano. Damián Willhuber cuando ya el reloj marcaba los 52 minutos, se vistió de Matías Willhuber y puso el dos a uno. El delirio de la gente de Belgrano y la bronca de los fanáticos del equipo del barrio Badén.

 

Claro que hubo tiempo para otro expulsado, donde el arquero Alvarado quien había tenido un cruce con los suplentes de Belgrano que estaban calentado en el fondo de la cancha, no tuvo una mejor idea que agredir al juez de línea de ese lado para que Pablo Colinecul se sienta obligado a mostrarle también la tarjeta roja.

 

Cuando el mismo Colinecul dio por finalizado el encuentro, se murió el futbol.

 

Una batalla campal. Triste y lamentable, sobre todo para los muchos pequeños jugadores quienes estuvieron hoy en la cancha y que sueñan con jugar en primera.

 

Invitarse a pelear, querer meterse en el vestuario rival, echarles la culpa a los árbitros. Todo lo que se vivió después del pitazo final fue una vergüenza.

 

Ganó Belgrano y murió el futbol. Que en paz descanse.

 

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