El grupo "Comediantes de la legua", logra llevarte a un mundo tanguero real o imaginario, en una obra dinámica, divertida, que mezcla música, canto, teatro y hasta si se quiere, pasos de acrobacia, cuando una de las integrantes camina sobre los hombros de sus compañeras.
Las actrices dotadas de gran talento, tocan guitarra, la armónica, cantan y bailan además de utilizar máscaras para convertirse en “compadritos”.
Párrafo aparte merece, el uso del espacio que lleva al público a seguir la obra no solo con la mirada si no con el cuerpo, yendo y viniendo de un lugar a otro conforme el relato lo va requiriendo.
La propuesta logra convertir un espacio público como lo es una plaza, en un teatro a sala llena o en un conventillo de la boca, o trasladarte también metafóricamente a un barrio porteño de madrugada, cuando ese trabajador medio abuelo sale a la mañana con su bicicleta a trabajar y se va silbando un tanguito después de tomar unos mates.
Es reconfortante encontrarse con “comediantes de la legua” que reivindica el arte callejero (algunas veces cuestionado) con profesionalismo, calidad y talento.
Se notó un grupo aceitado, organizado desde el vestuario, la luz y el sonido que consigue crear un código único entre artista y publico. ¿Cuál es ese código?, eso lo descubre cada quien cuando ve la obra.