Rodolfo Pregliasco es un físico Forense del Conicet y reveló detalles del trabajo que se hizo en el 2008, para el juicio que empezó en 2010 en Miami contra Roberto Bravo, ex marino de la Base Almirante Zar, y aquellos elementos que encontró fundamentales para el proceso judicial, en el marco de los 51 años de la Masacre de Trelew.
El investigador señaló que el "Conicet viene trabajando hace mucho tiempo en el trabajo de asesoramiento técnico en la Justicia, como mejorar la elaboración de la prueba judicial y hacer buenos análisis para llegar a un juicio con fundamentos, no con opinión, para hacer un buen procesamiento de la evidencia".
"Como parte de ese trabajo que venimos realizando hace muchos años, fui convocado por el juez Hugo Sastre para hacer la reconstrucción en la Base Almirante Zar", señaló Pregliasco, quien sostuvo que "fue un trabajo extraño porque fuimos a la base militar 35 años después, para tratar de encontrar hechos materiales que nos ayuden a entender la noche del 22 de agosto del 72".
En la enumeración de esos tres elementos materiales que encontraron en la recorrida, el Físico destacó:
"Encontramos dos que eran indicativos, primero que el pasillo tenía un ancho de dos metros con lo cual, muchas de las versiones del Capitán Sosa caminando entre los presos en un pasillo de dos metros se vuelven más inverosímiles que lo que eran en la versión original. Lo segundo, que la pared del fondo del pasillo no tenía ningún impacto de bala por encima de un metro sesenta, y eso quiere decir que se disparó afirmado y al cuerpo".
Por último, Pregliasco habló de algo más interesante: "En una revista de la época estaba documentado el disparo que supuestamente hizo Mariano Pujadas contra los oficiales guardia cárceles que estaban ahí, y estaba el disparo en una de las puertas. Esa puerta sigue estando, nosotros escarbamos el lugar y ese orificio definía una trayectoria de arriba hacia abajo y a medido que nos alejábamos de la puerta el disparo tiene que ser realizado desde una altura inverosímil, según adónde ubique a los protagonistas".
Ese hallazgo por parte del Conicet tuvo una gran repercusión en Miami, indicó el investigador "porque Bravo describió con mucha precisión, dónde estaba Pujadas cuando hace el disparo y de qué manera y era absolutamente incompatible con la trayectoria que habíamos encontrado, es muy diferente, y eso mostró que la versión de Bravo era mentira y que esa noche Pujadas no hace ningún disparo, sino que entran directamente a matar a los presos".