Luego de completar tareas de investigación para corroborar las irregularidades personal del área de Inspecciones de la Municipalidad de Trelew y la policía de Chubut procedió a allanar y clausurar un establecimiento clandestino que funcionaba como planta de procesamiento de langostino, tal como informó Red43.
Las actuaciones de los funcionarios ocurrieron luego de una denuncia presentada ante el Juzgado de Faltas y formulada por la Secretaría de Pesca, que advirtió de la situación, con obreros precarizados procesando materia prima y generando subproductos que luego se vendían y enviaban a otros puntos del país.
En la información oficial que se hizo circular no figuraba la dirección de la pesquera clandestina, aunque luego se supo que se tratada de un predio ubicado en la calle Henry Jones al 400, entre Galo Lobato y Héroes de Malvinas
De acuerdo a lo informado por fuentes policiales, durante la intervención fueron atendidos por una mujer de apellido Otero, la cual aseguró que se estaban realizando trámites para que las precarias instalaciones lleven el nombre de ‘Marsella’. La “pesquera” funcionaba dentro un galpón junto a un contenedor, que era utilizado como cámara de frío.
“Son plantas que compran pescado robado, lo procesan, lo congelan y luego lo venden al norte. Es pescado que sale de los barcos producto del robo hormiga, es decir, de todo lo que sale del puerto por izquierda las plantas clandestinas lo van agrupando y terminan generando un volumen importante”, describió el propio secretario de Pesca, Andrés Arbeletche, al denunciar que existen varios frigoríficos clandestinos en Rawson y Trelew.
El funcionario resaltó que este tipo de lugares generan una competencia desleal para las empresas que trabajan en regla. A su vez, aseveró que “son plantas que no pagan impuestos, que tienen a sus trabajadores sin registrar, que no pagan aportes ni contribuciones y que no cumplen ninguna normativa ambiental. No tienen ningún gasto y salen con un producto muy barato”.
Tras el operativo, los inspectores secuestraron cerca de tres toneladas de materia prima, balanzas y demás herramientas de trabajo. El sitio no tenía ningún tipo de control por parte de Bromatología ni de SENASA, y los empleados trabajaban en condiciones “deplorables”, según describió el titular de la cartera de Pesca. Además, se evidenció un descarte irregular de los efluentes y cáscaras.
“En la planta por ejemplo, cruzaban los perros por dentro del lugar, había mugre por todos lados, era realmente dantesco. Por todo lo explicado combatimos a estas plantas”, sumó Arbeletche.
Se pudo saber que en la pesquera clandestina se clasificaba el langostino en colita y pelado desvenado. Luego, se congelaba y se vendía a Mar del Plata o Buenos Aires. No había ningún cartel indicativo en el exterior y los paredones impiden el fácil ingreso de personas.
“Para poder hacer el allanamiento primero tuvimos que hacer una denuncia desde la Secretaría de Pesca al Juzgado de Faltas de Trelew, este organismo convalidó la denuncia con la Justicia Penal para que autorice el procedimiento en el inmueble. Fue en tiempo récord, teniendo en cuenta que la información se filtra y aprovechan para sacar parte de la mercadería“, explicó el funcionario.
“Estamos hablando de producto valuado en $20.000.000, aproximadamente. Tenían procesados cerca de 3.000 kilos de langostino, también había algo de anchoa, pulpo, entre otros productos de mar. Lo que puedo decir es que el lugar no estaba en condiciones para manipular alimentos; en las mesas de trabajo cruzaban perros por abajo y que hacían sus necesidades ahí adentro“, advirtió.
Andrés Arbeletche admitió que en el marco de las temporadas provinciales “estas prácticas son habituales“, y aseguró que tienen identificadas a varias plantas más. “Lo que sucede es que tuvimos una temporada tan irregular que no tenía mucho sentido hacer allanamientos sabiendo que no íbamos a encontrar nada. Seguramente, en noviembre o diciembre arrancaremos de nuevo con los operativos en los lugares individualizados”, estimó.
“Los decomisos que se realizan normalmente se retiran y se hacen los controles para ver si el producto está en condiciones de poder ser comercializado o si tiene que ser descartado. Si está en condiciones se hace una subasta y el dinero entra en las arcas provinciales. En este caso, decidimos que se lo lleve la Municipalidad de Trelew, con la que estuvimos trabajando en conjunto, y determinará el destino que le dará a la mercadería”, contó finalmente el secretario.
La sobreabundancia que marcaron las últimas zafras provocaron la aparición de plantas clandestinas donde se procesa langostino fresco que riega la flota de Rawson. Lo mismo ocurre en Mar del Plata con las cuevas clandestinas que cortan merluza.
Los números varían de acuerdo a las fuentes consultadas, pero hay cierto consenso de que a mediados de diciembre diariamente se volcaban a este circuito informal entre 20 y 25 mil kilos de materia prima para su reproceso. Los grandes “regadores de langostino” son los propios marineros de la flota costera.
Un esfuerzo pesquero extendido ya a 100 barcos, a cinco marineros por buque, a 50 kilos de “propina” por tripulante, estamos en las 25 toneladas cada vez que la flota regresó a muelle. Si bien la “propina” no es generalizada en todos los barcos, también hay otros excesos que aportan langostino a la cadena.
Un flagelo que no solo impacta en el mercado interno, donde las empresas formales no pueden siquiera precalentar para comenzar a competir, sino que es la principal fuente de origen del marisco que ingresa a Brasil vía contrabando.