En pleno suelo cordillerano este miércoles se vivió una historia que dignifica los lazos familiares y que pone en evidencia que en situaciones extremas se hace lo imposible y más por la seguridad y el bienestar de un ser querido. Esta es la odisea que le tocó vivir a Lautaro Silva que, cansado de las pocas respuestas que había recibido el martes por parte de las autoridades sanitarias para que asistieran a su padre Lisandro, decidió pedirle ayuda a un trabajador de una estancia del lugar para poder trasladarlo al hospital.
Fue así que con impotencia pero con la firmeza improvisando una “ambulancia” con un viejo carro se atrevió a desafiar las aguas del río Catan Lil, en Nequén y vadearlo junto con un caballo de tiro. La postal marcó el sacrificio de un hombre, pero representa la escasa respuesta brindada antes ya que el hombre hace dos días que presentaba dolencias en su cuerpo, que prácticamente le impedían valerse por sí mismo.
La experiencia de la odisea vivida por el noble hijo fue contada en primera persona por Ernesto Sierpina, quien dijo que “ayer al mediodía se hizo presente en la estancia donde yo trabajo en Espinazo del Zorro el muchacho Lautaro Silva, pidiéndome que le pase señal para comunicarse con el agente sanitario dado que su padre estaba con mucho dolor en todo el cuerpo y que hacía ya dos días que no podía descansar”.
A continuación, el hombre de campo relató: “Transcurrido un par de horas me manifestó que no le habían dado ninguna solución por lo que me pidió si yo lo podía ir a buscar al otro día (por ayer miércoles) en la camioneta de la estancia hasta donde pudiera entrar y que él iba a sacarlo como pudiera en un carro”.
Y como en el campo la palabra es sagrada, se comenzó a gestar una odisea que atravesó todos los tiempos. Desde los medios más precarios hasta los medios más sofisticados. Así lo contó Sierpina: “pasé a buscar a un vecino, Pablo Epulef, para que nos diera una mano. Llegamos al primer paso sobre río Catan Lil y lo esperamos porque venía muy crecido”.
El día se presentaba complicado y las aguas bravías por lo que la espera se hizo larga. “Transcurrido una hora lo pudimos ver que venía Lautaro montado en un caballo y traía otro de tiro con un carrito donde traía a su padre”, sostuvo Ernesto. La situación quedó registrada en un video y fotos que realmente conmueven y moviliza las fibras más íntimas. Allí no terminaría el sufrimiento de don Lisandro.
El carro pudo llegar hasta determinado lugar ya que no pudo avanzar más por la gran cantidad de agua que traía el caudal del río. Al respecto Sierpina contó que “en ese momento lo pusimos en una frazada al vecino enfermo y lo llevamos en andas por la orilla del río más de 300 metros y ahí lo cargamos en la caja de la camioneta e hicimos como 5 km y llegamos a la ruta y ya ahí nos encontramos con la ambulancia y los móviles de la policía”.
Esto es porque mientras los campesinos vivían una verdadera odisea frente al Catan Lil ya se había armado un intenso operativo de rescate con el helicóptero de la provincia. Sierpina entiende que todo el despliegue operativo se habría originado por una comunicación que él había mantenido con el titular de la Comisaría 31 de Las Coloradas.
Algo que se podría haber hecho el día anterior y haber evitado el arriesgarse a cruzar el río en un carro. Lo cierto es que la historia tuvo un final feliz y el hombre pudo ser trasladado en el medio aéreo al hospital de la ciudad de Zapala para ser asistido clínicamente.
Fuente: LMN.