El avance de animales exóticos sobre las poblaciones es una constante, su presencia puede simplemente llamar la atención, pero otros, generan grandes daños en los campos. El jabalí es uno de ellos y el abordaje de la problemática tiene diversas miradas, la de los proteccionistas, los cazadores, los productores y el gobierno.
Una investigación recientemente publicada en la revista Ecología Austral, liderada por un investigador del CONICET, focaliza en el estado de situación de esta especie exótica invasora. De cómo su crecimiento y dispersión poblacional genera amenazas sobre la biodiversidad, las actividades productivas, y la salud humana. Este trabajo constituye una herramienta para el estudio, gestión y manejo de esta especie en el país.
El jabalí o cerdo silvestre es una especie introducida originaria del Sudeste Asiático, Eurasia y norte de África. Esta especie provoca impactos ecológicos, en las economías, la salud animal y humana, ya que una vez introducida modifica las condiciones y la disponibilidad de recursos para otras especies.
En Argentina, el jabalí está presente en 16 provincias y esto representa una problemática sobre todo a nivel económico, ya que se estima que las pérdidas sobre las actividades productivas, sumados a los costos de inversión en control e investigación, son millonarias e implican un costo anual de más de 1.000 millones de dólares en Argentina.
En términos generales es bastante alarmante la situación, sobre todo por el crecimiento que ha tenido en estas últimas dos o tres décadas. La especie está presente hace mucho, sin embargo, ha experimentado un crecimiento y una dispersión poblacional exponencial relacionada con factores como el cambio climático y el avance de las fronteras agrícolas ganaderas.
Hay más presencia de la especie en lugares periurbanos y urbanos, en el medio de ciudades o en lugares poblados y por otro lado, es más frecuente la destrucción y el consumo de cultivos. Por ejemplo, en estos últimos años es muy común encontrar reportes de roturas de silobolsas donde se almacenan los granos.
También la depredación de crías de ganado, como corderos y terneros, y obviamente esto trae aparejado un interés particular porque representan pérdidas económicas importantes. Así lo afirmó el doctor Sebastián Ballari, investigador del CONICET y del Programa de Estudios Aplicados a la Conservación (CENAC, Parque Nacional Nahuel Huapi, APN). Él lidera este estudio recientemente publicado en la revista Ecología Austral junto con otros investigadores de diferentes instituciones. El mismo constituye una herramienta para la gestión y manejo de esta especie en el país.
Los impactos de esta especie introducida también afectan a los ecosistemas nativos, según el experto, el jabalí compite y depreda especies nativas y destruye el ambiente alterando las propiedades ecosistémicas de los suelos y la vegetación.
Su comportamiento característico es el hozado, que consiste en remover áreas extensas de suelo en búsqueda de alimentos, modificando las condiciones físico químicas del suelo, alterando el ciclo de los nutrientes, promoviendo la dispersión de plantas exóticas, y modificando las comunidades vegetales nativas.
La situación actual de la especie en el país plantea una necesidad de manejo y control, Ballari expresa “demostrar la relevancia de estos impactos y qué tan serios son en relación a las pérdidas económicas y de riesgo a la salud es importante como una primera medida para impulsar la gestión.
En cuanto a la sanidad, estos animales en Argentina albergan al menos 40 patógenos que incluyen virus, bacterias y parásitos que tienen consecuencias en la vida silvestre, en el ganado y en la transmisión de enfermedades a los seres humanos como la triquinosis, la tuberculosis, la brucelosis, la leptospirosis, entre otras.
El estudio señala que debido al importante rol potencial como reservorio de patógenos es relevante intensificar la vigilancia y control sanitario en el país.
Los expertos trabajan de manera articulada en la búsqueda de soluciones con áreas protegidas, establecimientos productivos, productores privados, instituciones gubernamentales de diferentes provincias que tienen inquietudes y problemas relacionados a la especie, para conocer sobre ella y comprender las causas de los daños que genera y conocer los pasos para abordar su manejo y control.
El científico sostiene que tanto la presencia como los impactos de los jabalíes son contexto dependientes, es decir que parámetros como el clima, la topografía, la disponibilidad de recursos alimentarios, y el acceso a agua, determinan su abundancia, distribución y el tipo de impactos en cada región.
Esta investigación, que aborda la problemática a nivel nacional, resulta un aporte para la planificación de qué hacer en los próximos años ya que hay una proyección de que el jabalí siga colonizando nuevas regiones en el país.
Al ser una especie omnívora y oportunista, tiene diversas estrategias para alimentarse o reproducirse en los distintos lugares donde invade y de acuerdo a esas características puntuales los métodos de control pueden variar.
En ese sentido Ballari explica que “los métodos de control utilizados son muchísimos a nivel mundial, pero necesitan ser adaptados justamente al contexto y región donde se quiere aplicar y al valor de conservación que se quiere proteger. No es lo mismo controlar la especie en un área protegida donde el valor de conservación puede ser una especie animal o vegetal, que en un área productiva donde se quiere conservar los cultivo de maíz por ejemplo, entonces es importante también identificar esos objetivos de conservación”.
Fuente: Conicet.