La muerte del papa hizo que el mundo preste atención a un santuario de la Patagonia, el de la Virgen de las Nieves, por cuya imagen Francisco sentía una especial devoción.
Patrona de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Nuestra Señora de las Nieves, aparece en el escudo de la ciudad pero no lo hace en las catedrales. No ocurre lo mismo en la Patagonia, donde su imagen reúne a muchos peregrinos que piden por curaciones milagrosas o embarazos. Además, la Virgen de las Nieves es reconocida por su aura de misterio y las presuntas apariciones a sus fieles.
Ubicada sobre la ruta provincial 82, en cercanías del cerro Catedral en Bariloche, se encuentra ubicada la gruta de la Virgen de las Nieves. Esta imagen fue entronizada en 1945 y su altar erigido por un jefe de la Escuela Militar de Montaña quien la mandó a instalar luego de sobrevivir a un accidente automovilístico.
En un altar y con una imagen del Sagrado Corazón de Jesús y del capuchino San Leopoldo Mandic, es un punto de encuentro y peregrinación para los argentinos cada 9 de diciembre y 25 de marzo.
Hoy esta figura cobra especial relevancia por el último deseo del papa Francisco de que sus restos descansen junto a su imagen: “Deseo que mi último viaje terrenal termine precisamente en este antiguo santuario mariano, donde siempre me detengo a rezar al inicio y al final de cada viaje apostólico, confiando mis intenciones a la Madre Inmaculada y dando gracias por su dulce y maternal cuidado”.
R.G.