Hace 45 años que Don Óscar Suárez demuestra su valentía como bombero voluntario y mantiene una trayectoria intachable. Su compromiso, su humildad y su entrega lo convirtieron en una figura entrañable para toda la comunidad.
“Tenemos de todo un poco, no sólo incendios. Tenemos rescates, hasta sacar palomitas”, cuenta con una sonrisa quien ha vivido incontables experiencias al servicio de los esquelenses.
Don Óscar estudiaba en Trelew, y cada vez que regresaba a Esquel, se incorporaba al cuerpo de Bomberos Voluntarios Municipales. Su vida transcurrió entre el cuartel y las aulas: en 1974 comenzó su camino en la docencia, que lo llevó a jubilarse como secretario de la Escuela N.º 708, gracias a su esfuerzo y dedicación.
En un rincón de la historia poco conocido, él también fue parte de los inicios del cuerpo local: “Yo también estuve en la década del 50, cuando Esquel tenía Bomberos Municipales Voluntarios”, recuerda orgulloso.
Recientemente, Don Suárez recibió una estrella en reconocimiento a toda una vida de entrega. Y, pese a su fortaleza, no pudo contener la emoción: “Me emocioné, aflojé. Ya no soy tan fuerte como antes”.
A raíz del pasado Día del Bombero Voluntario y también por el Día del Padre, queremos saludar especialmente a Don Óscar, un héroe de Esquel.
R.G.