Tras conocerse la sentencia de prisión perpetua para Miguel Alejandro Vargas Nehuén, los familiares de Ana Calfín expresaron su alivio y paz. Aunque la decisión judicial representa un paso importante, los familiares señalaron que aún no han podido acceder a la vivienda de la víctima, ya que las llaves siguen en posesión de la familia del condenado. Se espera que la entrega se concrete en los próximos diez días.
El padre de Ana Calfín confesó que le hubiese gustado verle la cara al culpable y preguntarle por qué había quemado a su hija. Sin embargo, también afirmó que fue un alivio no verlo y que "probablemente fue mejor así".
Daniela Santillán, sobrina de Ana, se mostró agradecida por el apoyo de quienes se sumaron a la causa y se convirtieron en "la voz de la familia para pedir justicia por Anita". Pese a que el abogado de Vargas Nehuén podría apelar la condena, la familia confía en que se mantendrá, ya que "la culpabilidad no se puede apelar".
Por su parte, Maira, una activista del colectivo feminista, hizo un llamado a la sociedad para concientizar sobre la violencia de género, a la cual calificó como un problema estructural. Maira destacó la fortaleza de la familia de Ana, que conmovió a muchos, y aseguró que el nombre de Ana Calfín será llevado en sus banderas como un símbolo de la lucha por la justicia.
F.P