En una recorrida por la zona de conflicto entre Cumehue y Punta Matos, el Jefe del Departamento de Incendios del Parque Nacional, Mario Cárdenas, brindó un panorama exhaustivo sobre el estado del incendio que hoy afecta principalmente las bases del Cerro Riscoso y las cercanías de la Ruta 71.
La jornada se presenta sumamente compleja debido a las condiciones atmosféricas. "El helicóptero que despegó de Trevelin tuvo que regresarse a la base porque el humo no lo deja avanzar; pierde la visibilidad y por seguridad debió volver", explicó Cárdenas. Esta misma dificultad impidió que el avión Boeing 737 de Santiago del Estero pudiera operar en la zona.
Defensa de la infraestructura y rol de los pobladores
A pesar de la falta de apoyo aéreo, el personal de tierra se encuentra desplegado en sectores estratégicos. Uno de los puntos de mayor tensión en las últimas horas fue la Pasarela del Río Arrayanes, donde el fuego llegó hasta el borde. "Se trabajó hasta altas horas de la noche para enfriar y dejar ese sector seguro. Se logró salvaguardar la pasarela y no hay daños en la infraestructura", confirmó el jefe del ICE.
Cárdenas destacó especialmente la colaboración de los habitantes de la zona: "Rescato y valoro el laburo que vienen haciendo los pobladores con sus equipos, poniéndose a la par de nuestra gente. Ese trabajo organizado hace que hoy las poblaciones no sufran daños materiales".
El momento de la "explosión" y el factor climático
Al ser consultado sobre el cambio de comportamiento del incendio, Cárdenas recordó que el quiebre ocurrió entre el 5 y el 6 de enero. "Ese día el incendio hizo la 'disparada'. Fue un día de condiciones meteorológicas adversas en toda la región; lo mismo que hizo que se prendiera Patriada e incendios en El Turbio. Avanzó muy rápido: en solo seis horas pasó de estar frente a la isla del Menéndez a estar frente a la seccional Chucao".
Para las próximas horas, el pronóstico no es alentador en cuanto a alivio hídrico. "Entra un frente frío con mucho viento y, lamentablemente, casi sin lluvia. Lo que caiga será casi nada. Esperamos que la baja de temperatura de la semana que viene nos dé ventanas para trabajar en lugares más seguros", señaló.
Un cambio de paradigma ambiental
Cárdenas fue contundente al analizar por qué el fuego se comporta de esta manera: "El clima ha cambiado. Venimos de un déficit hídrico acumulado de muchos años y el invierno pasado no nevó. Toda esta zona suele tener nevadas que cortan rutas, pero el año pasado no hubo nieve. Todo está predispuesto para que el fuego tenga este comportamiento extremo".
Finalmente, respecto a los reclamos de algunos sectores que piden renuncias, Cárdenas se mantuvo enfocado en la operatividad: "Mi cabeza tiene que estar en organizar a la gente y gestionar recursos. El compromiso seguirá siendo el mismo hasta el momento que me toque estar. Estamos analizando la rotación de personal; hoy llega gente de Los Glaciares y del norte del país para dar descanso a quienes llevan días trabajando sin parar".
F.P