Un fenómeno de proporciones colosales está transformando la fisonomía del océano Atlántico y encendiendo las alarmas de la comunidad científica internacional. Se trata del denominado Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, una masa de algas pardas que se extiende por más de 8.000 kilómetros, conectando las costas de África Occidental con el Golfo de México y el Mar Caribe.
Según detalla un exhaustivo informe de Infobae, esta "franja marrón" no es un fenómeno nuevo, pero su crecimiento exponencial en los últimos años ha generado una crisis ambiental, económica y sanitaria sin precedentes para decenas de países en dos continentes.
El origen y la magnitud del fenómeno
El sargazo es un tipo de macroalga flotante que, en cantidades moderadas, sirve como refugio y alimento para diversas especies marinas. Sin embargo, desde 2011, la biomasa ha crecido de forma descontrolada. Los satélites de la NASA y diversos centros de investigación monitorean esta mancha que puede llegar a pesar más de 20 millones de toneladas.
Los científicos señalan que este crecimiento desmedido se debe a una combinación de factores:
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Aumento de nutrientes: La descarga de fertilizantes y desechos orgánicos provenientes de grandes ríos como el Amazonas y el Congo alimentan las algas.
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Calentamiento global: El aumento de la temperatura de la superficie del mar acelera el ciclo de reproducción del sargazo.
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Cambios en las corrientes: Variaciones en los patrones de circulación oceánica ayudan a que estas masas se agrupen y se desplacen hacia las costas.
Por qué preocupa a América y África
La presencia masiva de esta franja tiene impactos devastadores en múltiples frentes:
1. Impacto Ecológico: Cuando el sargazo llega a la costa en cantidades masivas, muere y se pudre, consumiendo el oxígeno del agua y provocando la muerte de peces, tortugas y corales. Además, bloquea la luz solar necesaria para las praderas de pastos marinos.
2. Crisis Turística y Económica: En el Caribe y las costas de América, las playas de arena blanca se tiñen de marrón y desprenden un olor fétido (ácido sulfhídrico). Esto ha provocado pérdidas millonarias en la industria hotelera y dificultades extremas para la pesca artesanal, ya que las algas enredan las redes y motores de las embarcaciones.
3. Salud Pública: La descomposición del sargazo libera gases tóxicos que pueden causar problemas respiratorios y neurológicos en las personas que viven cerca de las acumulaciones costeras. Asimismo, las algas pueden contener metales pesados como arsénico y cadmio, lo que complica su procesamiento o uso como abono.
La búsqueda de soluciones globales
La preocupación de América y África radica en que este cinturón es ahora una "nueva normalidad". Países como México, República Dominicana y naciones de la costa africana están invirtiendo fortunas en barreras flotantes y recolección manual, pero los esfuerzos parecen insuficientes ante la magnitud del Atlántico.
La ciencia busca hoy convertir este problema en una oportunidad, investigando usos industriales para el sargazo (desde biocombustibles hasta materiales de construcción), aunque el desafío logístico de recolectar millones de toneladas en mar abierto sigue siendo la principal barrera. Lo que es seguro es que la "franja marrón" ha dejado de ser un problema local para convertirse en un desafío de seguridad ambiental transatlántico.
E.B.W.