Durante las últimas horas, la ciudad de Esquel ha registrado una marcada presencia de humo proveniente del incendio que afecta la zona norte del Parque Nacional Los Alerces. Este fenómeno ha modificado la iluminación natural, generando un tono sepia o amarillento en el ambiente y haciendo que el sol se vea como un disco naranja brillante.
Este cambio en el color del cielo no es aleatorio, sino que responde a la física de la atmósfera. Las partículas de humo suspendidas actúan como un filtro que bloquea los tonos azules y permite que solo pasen las ondas de luz rojas y naranjas. Como resultado, la visibilidad se ha visto reducida y la luz solar llega a la superficie con una calidez inusual.
El aire en el casco urbano se percibe más denso y la fisonomía de las montañas circundantes se desdibuja detrás de este velo grisáceo. Si bien es un impacto visual recurrente en temporadas de incendios, esta vez la persistencia del humo ha sido más notable debido a la dirección de los vientos y la intensidad de los focos activos.
Ante la concentración de humo, los especialistas sugieren mantener la calma y tomar recaudos básicos, como evitar la ventilación innecesaria de las casas y reducir la actividad física intensa al aire libre si el olor a humo es muy persistente.
A la espera del cambio en las condiciones meteorológicas pronosticado para el jueves 22, que traería el alivio de las lluvias, la ciudad transita este miércoles bajo una luz distinta, a la espera de que el aire recupere su claridad habitual.
F.P