Lo que debía ser una presentación de rutina sobre la agenda bilateral en la Asamblea Nacional francesa terminó derivando en un reclamo directo por parte del embajador Ian Sielecki. Al tomar la palabra ante la Comisión de Asuntos Exteriores, el diplomático notó que el mapa ubicado a sus espaldas identificaba a las Islas Malvinas como parte del Reino Unido. Sin rodeos, Sielecki frenó el inicio de su discurso y explicó a los legisladores presentes que, como representante de un Estado soberano, le resultaba imposible disertar frente a una imagen que ignoraba los derechos de su país y las resoluciones del derecho internacional.
La respuesta inicial de las autoridades francesas fue intentar una salida diplomática, argumentando que el mapa simplemente reflejaba un territorio en litigio. Sin embargo, el embajador mantuvo su postura y comparó la situación con la que viviría un representante de Ucrania si se lo obligara a hablar frente a un mapa que mostrara a Crimea como territorio ruso. Ante la firmeza del planteo y para evitar que el encuentro fracasara, los asistentes terminaron utilizando un papel adhesivo amarillo para tapar la zona en disputa de la cartografía parlamentaria.
Una vez resuelto el inconveniente, la audiencia pudo seguir adelante para tratar temas comerciales y políticos, pero el gesto de Sielecki no tardó en replicarse. El episodio se dio en un momento de especial sensibilidad, tras las recientes quejas de la Cancillería por la actividad petrolera en el Atlántico Sur. Finalmente, el diplomático remarcó que cualquier representante argentino habría actuado de la misma manera, ya que la defensa de la soberanía sobre el archipiélago es un mandato que trasciende las posturas políticas del gobierno de turno.
E.B.W.