La localidad de Cholila atraviesa un momento terrible ante el avance implacable de las llamas que ya rodean el casco urbano, sumergiendo a la población en un estado de alerta total. La situación es de extrema gravedad, con focos provenientes del Parque Nacional Los Alerces y Epuyén que mantienen al pueblo bajo una "pinza" de fuego y se encuentran a escasos tres kilómetros de la zona poblada. Un vecino de la localidad, en comunicación directa con RED43 para aportar datos sobre la emergencia, describió que el frente ubicado en el sector de El Blanco es actualmente el más agresivo, habiendo provocado ya la pérdida de galpones y alambrados en campos situados a unos quince kilómetros del centro, aunque afortunadamente se logró salvar las viviendas principales. La amenaza continúa también a la Villa del Lago Rivadavia, a solo siete kilómetros del centro de Cholila, donde se han registrado evacuaciones de emergencia de unas 300 personas y la destrucción total de al menos una propiedad.
A pesar de la angustia generalizada, se han logrado avances operativos importantes en las últimas horas. El sector del Cañadón ha quedado en condiciones óptimas tras las intensas tareas de enfriamiento, logrando eliminar los puntos calientes que ponían en riesgo de reactivación a esa zona específica. No obstante, la calma es apenas momentánea debido a que el incendio ha tomado un nuevo desplazamiento en diagonal hacia el sureste. Esta trayectoria aleja el fuego por el momento del casco urbano de Cholila, pero lo proyecta directamente en dirección a la ciudad de Esquel, lo que obliga a las autoridades y brigadistas a reconfigurar de forma inminente toda la estrategia de defensa en la región.
El impacto del siniestro ha paralizado por completo la vida social y económica en plena temporada estival, con campings y establecimientos turísticos vacíos debido a un humo denso y asfixiante que dificulta la visibilidad y afecta la salud respiratoria de los vecinos. El poblador consultado manifestó que el personal de brigadistas se encuentra exhausto tras semanas de combate ininterrumpido. Asimismo, señaló que la falta de infraestructura preventiva en los campos, como tanques australianos, y las restricciones legales para limpiar la vegetación de pinos cerca de las casas complican las maniobras de protección. Con más de aproximadamente 40.000 hectáreas ya afectadas y ráfagas de viento previstas, el operativo cuenta con el refuerzo de unos 500 brigadistas de diversas provincias y la colaboración internacional de Chile, quienes trabajan contra reloj para intentar frenar lo que amenaza con ser una catástrofe sin precedentes en el ejido municipal.
E.B.W.