En una de las zonas más críticas del incendio, donde la pendiente y el combustible viejo marcan el ritmo del esfuerzo, el Jefe de Brigada Alberto Aros brindó un relato crudo y detallado sobre la realidad que enfrentan los combatientes. El objetivo actual es claro pero complejo: una línea de penetración para alcanzar el perímetro del fuego y lograr el anclaje con otros compañeros que operan a dos kilómetros de distancia.
La precisión técnica en la ladera
"Venimos laburando con una línea de penetración para llegar al perímetro de fuego. Estamos a escasos metros y laburando sobre el perímetro con línea de agua y herramientas de mano", explicó Aros. El trabajo es una coreografía de seguridad mutua; el avance de una cuadrilla protege la retaguardia de la otra. "Si yo no hago bien el trabajo, a mi compañero le pasa el fuego por atrás. A mí me faltan 350 metros para llegar", detalló el Jefe de Brigada, quien comanda a un grupo de 20 personas, incluyendo a dos mujeres motosierristas cuyo desempeño destacó especialmente.
El peso del combate: logística y equipo
La operatividad en este sector demanda un despliegue físico impresionante. Actualmente, tienen tendido un kilómetro seiscientos de línea de agua con dos motobombas. "Cada brigadista está subiendo con tres tramos de manguera. Cada tramo pesa cinco kilos y mide treinta metros", relató Aros. Esto significa que cada combatiente carga 15 kilos solo en equipamiento de agua, a lo que se suma su mochila personal y el combustible que se transporta a mano para mantener las bombas encendidas.
Esta eficiencia permite que, al final del día, el tendido quede armado. "Si nosotros hacemos el laburo lo mejor posible, aseguramos que el fuego no se nos pase a la noche. Si no estuviéramos seguros, tendríamos que replegar todo y volver a armarlo al otro día", afirmó con orgullo, confirmando que hasta el momento no han retrocedido.
El terreno y la seguridad como prioridad
Encontrarse con el otro grupo de compañeros no es una tarea sencilla debido a la geografía del Parque Nacional. "En línea recta es una cosa y atrás es el terreno. Hay muchos paredones, muy parado, con combustibles muy viejos y podridos que tienen piedras apoyadas. Hay muchos derrumbes y coihues muy grandes", describió Aros. A pesar de los obstáculos, estima que, si no hay roturas de equipo o cambios extremos en el incendio, el encuentro se producirá este viernes por la tarde.
La jornada para estos brigadistas comienza entre las 5 y las 6 de la mañana, aprovechando las bajas temperaturas, y se extiende hasta que el comportamiento del fuego lo permita. Para Aros, la clave reside en la unidad del grupo y la experiencia: "Somos muy unidos, somos muy compañeros. El que pasa siempre agarra algo, una vianda o combustible, y se lo lleva al compañero. Estamos tratando de buscar la técnica lo mejor posible para frenar el fuego y darle la garantía de que el logro va a quedar bien".
T.B