Bajo un fuerte hermetismo oficial, el gobierno de Javier Milei ha avanzado en negociaciones con la administración de Donald Trump para firmar un acuerdo de "tercer país". Según una investigación del diario The New York Times, basada en documentos oficiales de Estados Unidos, Argentina se habría ofrecido para recibir a ciudadanos extranjeros deportados desde territorio norteamericano.
El esquema propuesto permitiría que el gobierno estadounidense envíe a Buenos Aires a migrantes detenidos tras ingresar ilegalmente a su territorio. Una vez en suelo argentino, el compromiso de la gestión local sería ofrecer y gestionar los vuelos necesarios para que estas personas regresen a sus países de origen.
Los detalles de la negociación
De acuerdo con los registros citados por el medio neoyorquino, el viceministro de Relaciones Exteriores, Juan Navarro, presentó formalmente la propuesta a comienzos de este mes. Previamente, el canciller Pablo Quirno ya habría asumido compromisos ante autoridades de Washington para avanzar en este sentido.
Un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. confirmó que estas conversaciones forman parte de la estrategia de "deportaciones masivas" impulsada por la Casa Blanca, que busca delegar traslados a terceros países en África y América Latina.
Un giro en la política migratoria
Este eventual acuerdo contrasta con la tradición histórica de políticas migratorias abiertas de la Argentina. Sin embargo, se alinea con las medidas restrictivas aplicadas recientemente por la actual gestión, que incluyen mayores controles sobre migrantes con antecedentes penales y la exigencia de seguros de salud para extranjeros.
De hecho, la propia Casa Rosada informó recientemente que entre diciembre y enero se alcanzó una cifra récord de casi 5.000 personas rechazadas o expulsadas del país, un dato que ahora adquiere una nueva dimensión política ante la posible llegada de vuelos con deportados desde el norte.
Hasta el momento, ni el Departamento de Estado ni la Cancillería argentina han emitido declaraciones públicas para confirmar o desmentir el estado de estas negociaciones que, según el New York Times, ya estarían en una fase avanzada de discusión técnica.