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30 de Enero de 2026
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Así se gestó el incendio más difícil de combatir en Los Alerces

El fuego se inició por descargas eléctricas, avanzó de forma subterránea y recién días después mostró humo visible. Hoy, el plan de los brigadistas articula el combate operativo con la protección del ecosistema.

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El director de Lucha contra Incendios Forestales y Emergencias, Ariel Amthauer, brindó una detallada explicación sobre el origen del incendio en el Parque Nacional Los Alerces y los motivos por los cuales su combate resulta especialmente complejo, aun cuando el fuego logra ser perimetrado.

 

“Cuando empezamos a hablar de detenido, es porque nosotros, en todo el perímetro del incendio, logramos detener el avance”, señaló. Sin embargo, aclaró que ese estado no implica que el fuego esté controlado: “El detenido, ¿qué quiere decir? Que al día siguiente, si aumenta la temperatura, baja la humedad, el viento y demás, se me va de control. Es un estado que se puede volver fuera de control”.

 

Amthauer remarcó que se trata de una condición “muy frágil para el combate” y descartó que los reinicios se deban a errores operativos. “No pasa por un descuido, no pasa porque sacamos recursos, no pasa porque sacamos medios aéreos. No pasa por ahí”, afirmó, y apuntó al tipo de suelo del bosque como uno de los principales problemas.

 

“Para que este incendio no propague de forma subterránea, el brigadista va a llegar al suelo mineral. Saca todo esto. Estas raíces hacen de propagación del incendio de forma subterránea”, explicó. En ese sentido, advirtió que el fuego puede cruzar una línea de defensa sin ser detectado: “El brigadista puede pasar por arriba y no va a ver la raíz encendida”.

 

El director detalló que el incendio se inició en una zona intangible del parque a partir de descargas eléctricas. “Muchas veces la descarga es directamente al suelo. Entonces, este colchón de materia orgánica es el que nos genera problemas a nosotros con los focos por tormentas eléctricas”, indicó. Ese fuego subterráneo puede permanecer activo durante días o semanas sin mostrar humo visible: “Durante mucho tiempo nosotros no vimos el humo porque estuvo quemando con un componente menos que es la falta de oxígeno".

 

El fuego comenzó, entonces, de forma subterránea y el humo no fue visible en un primer momento: "Allá adentro que estamos hablando de árboles de 35, 40 metros, no es que el humo sale derechito. El humo en los primeros momentos, que pueden ser días, se dispersa en el bosque. Por eso es que es tan difícil de encontrar". 

 

Según relató, la tormenta eléctrica ocurrió el 28 de noviembre, pero el humo recién fue visible el 9 de diciembre, y aclaró que los sistemas satelitales son una herramienta complementaria: “Tener un servicio satelital no quiere decir que este fuego me va a ser detectado en el momento que se manifestó”.

 

Amthauer también hizo hincapié en que cada parque nacional cuenta con un plan específico para abordar estas situaciones. “Cada parque nacional tiene que tener elaborado su plan de manejo de fuego”, señaló, y precisó que ese plan cuenta con dos componentes centrales. “El plan tiene dos componentes, uno de conservación y uno operativo”, explicó.

 

Sobre el aspecto operativo, indicó: “En el operativo se define el personal necesario para dar respuesta de un parque y cómo va a actuar”, y agregó que allí se contemplan los riesgos para poblaciones cercanas y zonas de interfase. En cuanto al componente de conservación, aclaró que está orientado a la protección ambiental del área afectada: “En la parte de conservación le toca a la Dirección Nacional de Conservación o a la Dirección Regional de Conservación”.

 

En esa línea, explicó que algunas demoras o protocolos específicos, como la desinfección de equipos y baldes de los helicópteros, están directamente vinculados a ese criterio ambiental. “El helicóptero, el helibalde se desinfectó una sola vez”, señaló, y recordó que el objetivo fue evitar la introducción de especies invasoras en sectores de alto valor ecológico.

 

Finalmente, subrayó que en ambientes como el bosque patagónico los incendios pueden demandar meses de trabajo. “De combate real, intenso, pueden ser 15 o 20 días. Y después vienen los otros procesos”, concluyó, al tiempo que recordó que la recuperación del ecosistema será lenta: “Al bosque patagónico le cuesta más”.

 

 

R.G.

 

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