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30 de Enero de 2026
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Un símbolo abandonado: Denuncian que en Ushuaia, las banderas argentinas flamean como trapos

Vecinos detectaron que, en varios lugares, la celeste y blanca está en condiciones deplorables. Se encuentra convertida en harapos y ninguna autoridad se hace cargo. 

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Vecinos de Ushuaia manifestaron su malestar ante el deplorable estado de varias banderas argentinas instaladas en distintos sectores de la ciudad, donde se observan rotas, deshilachadas y colgando a escasos centímetros del suelo, una imagen que dista mucho del discurso épico sobre soberanía que suele difundirse desde los estrados oficiales.

 

Las denuncias apuntan a que, en monumentos y espacios emblemáticos, las banderas nacionales no reciben el mantenimiento mínimo indispensable, quedando expuestas al desgaste, al viento y al abandono. En algunos casos, las enseñas prácticamente tocan el piso, una situación que no solo resulta ofensiva desde lo simbólico, sino que también evidencia desidia estatal.

 

“La soberanía no puede ser solo un relato para los actos y los micrófonos”, señalaron vecinos, quienes remarcaron que rasgarse las vestiduras ante los medios no alcanza cuando la ciudad que se muestra al país y al mundo exhibe símbolos nacionales deteriorados y sin cuidado.

 

Ushuaia suele ser presentada como la “capital del fin del mundo”, la ciudad estratégica, la puerta de entrada a la Antártida y un bastión de la soberanía argentina. Sin embargo, vender esa imagen mientras las banderas están rotas y abandonadas es una contradicción difícil de disimular. La soberanía, advierten, debe palparse en el territorio, en el respeto cotidiano por los símbolos nacionales y en el mantenimiento del espacio público.

 

El reclamo vecinal también pone en foco la falta de planificación y control municipal, ya que la reposición o el correcto izado de una bandera no requiere grandes presupuestos, sino decisión política, gestión y responsabilidad. Cuando ni siquiera eso se garantiza, el mensaje que se transmite es claro: el discurso importa más que los hechos.

 

Hasta el momento, no hubo respuesta oficial sobre si se realizará un relevamiento del estado de las banderas ni si se procederá a su reemplazo inmediato. Mientras tanto, Ushuaia continúa mostrando una postal incómoda: símbolos de soberanía degradados en una ciudad que se proclama estratégica.

 

Porque la soberanía no se declama en comunicados ni se sobreactúa en fechas patrias. Se ejerce todos los días, empezando por algo tan básico como respetar la bandera que nos representa.

 

Fuente: Crónicas Fueguinas

 

 

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