El Paseo de la Cascada no solo luce hoy nuevas luces solares y bancos de diseño; detrás de esa fachada renovada hay una historia de 10 años de esfuerzo autoconvocado. El grupo "Amigos de la Cascada", conformado por vecinos que decidieron rescatar el lugar del abandono, recordó sus inicios cuando el mobiliario era fabricado artesanalmente con pallets.
Un cambio de era en el equipamiento
"Celebramos un montón tener este tipo de mobiliario que es altamente resistente", expresaron referentes del grupo, destacando que el estado de las instalaciones anteriores ya era deplorable por el paso del tiempo. "Sigue el compromiso de que esto perdure con el buen uso de todos", añadieron.
Residuo Cero y Compostaje Comunitario
Un punto que llama la atención de los visitantes es la ausencia de cestos de basura. Los "Amigos de la Cascada" explicaron que es una decisión deliberada:
Sin cestos: Se busca que el visitante aprenda a llevarse sus residuos consigo, fomentando la responsabilidad individual.
Compostera en el lugar: El único contenedor permitido es para residuos orgánicos. El compost generado se utiliza para abonar los árboles nativos que el grupo ha plantado a lo largo de los años para generar sombra y confort.
El valor del voluntariado
El grupo nació como una respuesta vecinal al estado de abandono del sector. Desde entonces, han articulado con el municipio jornadas de limpieza, restauración de la forestación nativa y festivales de concientización.
"Somos un grupo chiquito de voluntarios, pero el cuidado sobre este espacio se ha ido automatizando. Los mismos vecinos ya vienen con bolsas y retiran los residuos. Esa apropiación de la comunidad es lo que más celebramos", destacaron. Actualmente, cuentan con un grupo de difusión de más de 60 personas y mantienen abierta la invitación a quienes quieran sumarse a las jornadas de trabajo.