En una decisión que promete reconfigurar el mercado industrial argentino y que genera preocupación en la provincia de Chubut, el Gobierno de Javier Milei oficializó este lunes el levantamiento de las medidas de protección comercial sobre las importaciones de hojas de aluminio (foil) provenientes de China.
Fin de la protección comercial
La resolución, firmada por el ministro Luis Caputo, establece el cierre del examen por vencimiento de plazo y cambio de circunstancias. De esta manera, cae el arancel del 28% ad valorem que regía desde 2020 para proteger a Aluar Aluminio Argentino S.A.I.C. frente a la competencia desleal del gigante asiático.
La medida se conoce en un contexto de máxima tensión entre el Ejecutivo y el empresario Javier Madanes Quintanilla, dueño de Aluar y también de la fabricante de neumáticos Fate, que recientemente anunció el cierre de una de sus plantas.
Precios locales vs. Competitividad
Para fundamentar la quita de la protección, el Gobierno esgrimió razones técnicas y de control de precios internos:
Dominio de mercado: Aluar pasó de concentrar el 64% del mercado en 2019 al 91% en 2024.
Precios al alza: Mientras el precio internacional del aluminio bajó un 16%, Aluar aplicó subas de entre el 5% y el 7% en el mercado interno durante el mismo periodo.
Impacto en el consumo: Al ser un insumo clave para envases de alimentos, medicamentos y membranas para la construcción, el Gobierno busca bajar los costos operativos de estas cadenas eliminando la barrera arancelaria.
Contradicciones técnicas y riesgo para el empleo
A pesar de la decisión final, el camino técnico no fue unánime. En agosto de 2025, la Subsecretaría de Comercio Exterior había advertido sobre la probabilidad de recurrencia del dumping. Incluso la Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE) consideró, en enero de este año, que el reingreso de aluminio chino en estas condiciones podría reproducir el daño a la producción nacional.
Desde el sector industrial de Chubut, se observa con cautela el impacto que esto pueda tener en la cadena productiva de Aluar, el principal motor industrial de Puerto Madryn. Si bien especialistas en comercio exterior señalan que estas medidas no deben ser permanentes, la apertura repentina obliga al proveedor nacional a competir con la oferta asiática en un momento de recesión económica.
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