“Es un shock externo fuerte. Es difícil saber cuánto puede durar y va a tener sus consecuencias”, advirtió este lunes el ministro de Economía, Luis Caputo. Las palabras del funcionario reflejan la preocupación oficial ante la escalada bélica que, tras el asesinato del líder supremo Alí Jameneí y la respuesta de la República Islámica, amenaza con desestabilizar los mercados financieros y de commodities.
Para Argentina, el escenario presenta una dualidad peligrosa: el aumento de los precios internacionales podría favorecer las exportaciones, pero el traslado a los precios internos y la fuga de capitales hacia activos seguros suponen una amenaza directa al programa económico.
Petróleo y Gas: El dilema de Vaca Muerta
El conflicto puso la lupa sobre el Estrecho de Ormuz, por donde circula casi el 25% del petróleo mundial. Aunque no hay un bloqueo total, el tráfico marítimo cayó un 70% por temor a ataques.
Oportunidad: Para el economista Guido Agostinelli, un barril por encima de los 50 dólares hace que la extracción mediante fracking en Vaca Muerta sea altamente rentable, potenciando las exportaciones.
Riesgo local: Sin embargo, la política de desregulación actual implica que, si los precios internacionales suben, YPF y el resto de las operadoras trasladarán ese aumento a los surtidores locales, alimentando la inflación. Riesgo País y el "Refugio" en el Oro
El reporte de Citi es tajante: países con bajas reservas, como Argentina, enfrentan riesgos de salidas repentinas de capital.
Fuga de inversores: Ricardo Aronskind, magíster en Relaciones Internacionales, señala que ante el conflicto, los capitales migran hacia activos estables como los bonos del Tesoro de EE. UU. o el oro (que ya subió un 70% en 2025).
Deuda externa: El aumento del riesgo país aleja a la Argentina de los mercados internacionales, complicando un cronograma de pagos de deuda que ya se percibe como "imposible de cumplir" en los próximos años.
Alimentos: ¿Suba de exportaciones o más inflación?
Históricamente, los conflictos bélicos prolongados encarecen los alimentos. Si bien esto podría mejorar el ingreso de divisas por soja y trigo, el impacto en la mesa de los argentinos sería inmediato.
“Para evitar que el aumento de commodities se traslade a precios locales habría que subir retenciones, pero este Gobierno no lo va a hacer”, puntualiza Agostinelli.
Con una inflación que ya siente el peso de la quita de subsidios en luz y gas, un nuevo salto en el precio de los alimentos generaría una inercia difícil de contener para el Palacio de Hacienda.