Antes de iniciar un viaje por las rutas nacionales, es fundamental realizar una revisión del estado general del vehículo y verificar que la presión de los neumáticos sea la adecuada, junto con el control del desgaste de los amortiguadores. Asimismo, se debe consultar el pronóstico meteorológico y el estado de las rutas actualizado a través de los canales oficiales del organismo vial. En caso de ser posible, se sugiere posponer la salida para no circular bajo condiciones climáticas desfavorables.
Durante el tránsito con presencia de agua acumulada sobre la calzada, se debe disminuir la velocidad de manera paulatina soltando el acelerador. Es importante evitar los charcos o acumulaciones de agua y utilizar las huellas dejadas por otros vehículos para mejorar la adherencia. Se requiere aumentar la distancia de seguridad con el automóvil que circula adelante para disponer de mayor margen de reacción.
Ante la posibilidad de experimentar aquaplaning, la recomendación es que se debe sujetar el volante con firmeza utilizando ambas manos para mantener la trayectoria recta. No se deben realizar frenadas bruscas, sino permitir que la velocidad disminuya de forma natural. Una vez que se recupera la tracción y el control total de la unidad, es necesario reducir la marcha y mantener la atención en las variantes que presente el camino hasta finalizar el recorrido.
E.B.W.