La implementación de los bolsilleros es el resultado de un proceso de consulta iniciado en 2025 para renovar el acuerdo escolar de convivencia. Según explicó la directora Verónica Feu, la comunidad analizó la vida cotidiana escolar y detectó que el uso del teléfono personal era un foco constante de conflicto y dispersión.
Tras realizar reuniones con familias y jornadas con estudiantes de los tres turnos, se acordó que los dispositivos deben permanecer en un sector específico del aula, con la pantalla hacia la pared, mientras no sean requeridos por el docente para una actividad puntual.
Al ser una escuela de modalidad técnico-profesional, el sistema no busca una prohibición total sino un uso regulado. Feu detalló que los alumnos utilizan sus equipos para trabajar en la nube, usar calculadoras científicas, realizar tareas de programación o crear aplicaciones cuando la planificación lo requiere.
El objetivo es que el docente actúe como un marco regulador que enseñe a distinguir los momentos de producción académica de los espacios de ocio, los cuales quedan reservados para los recreos. La institución inicia ahora un periodo de adaptación de al menos un mes para evaluar y ajustar el funcionamiento de esta nueva dinámica.
E.B.W.