El artista plástico Ricardo Celma atraviesa una situación angustiante tras confirmar la desaparición de una de sus creaciones más recientes. La obra, que fue realizada durante meses y en la que retrató a su propia hija, tenía como destino final la participación en prestigiosos concursos internacionales en Londres y Barcelona. El envío se realizó desde Argentina bajo una modalidad de mensajería internacional, pero el proceso se vio interrumpido por una grave irregularidad en la entrega.
El destinatario en Turquía, una persona de confianza del pintor, rechazó la encomienda al notar que el paquete entregado no coincidía con el original. Mientras que la obra fue despachada en un tubo de PVC de gran tamaño, lo que llegó a destino fue un envoltorio pequeño y totalmente vacío. Ante este escenario, Celma inició los reclamos pertinentes con la empresa de correos y elevó la denuncia a la división de Patrimonio Cultural de Interpol para rastrear el posible paradero de la pintura.
A través de sus redes sociales, el artista y su familia iniciaron una campaña viral para dar visibilidad al caso y evitar que la pieza sea comercializada de forma ilegal. Celma manifestó su profunda tristeza por la pérdida de una obra que representaba meses de esfuerzo técnico y emocional. Actualmente, el pintor ofrece una recompensa económica para quien pueda aportar datos precisos sobre la ubicación de la obra, con la esperanza de recuperarla antes de que se pierda definitivamente en el circuito clandestino.
Uno de los momentos más difundidos de su carrera ocurrió cuando Ricardo tuvo una reunión con el papa Francisco. En esa oportunidad, el artista le entregó una pintura hiperrealista de Cristo inspirada en fotografías tomadas en la Villa 31 de Buenos Aires. La escena, que mostró la reacción emocionada del pontífice, tuvo amplia repercusión internacional y volvió a poner en primer plano el trabajo del pintor argentino.
E.B.W.