Tras los devastadores incendios forestales que afectaron a la Comarca Andina en 2021, los trabajos de restauración comienzan a mostrar resultados tangibles. El geólogo Sergio Torrego, voluntario de la Asociación Bosques Nativos Argentinos, realizó un monitoreo en el sendero a la cascada Corbata Blanca, una de las zonas más castigadas por el fuego, para evaluar el estado de la biodiversidad.
Durante el recorrido, se pudo constatar la evolución positiva de ejemplares de coihue y ciprés que fueron plantados en diversas jornadas de reforestación entre los años 2022 y 2024. Según el especialista, los resultados permiten concluir que la intervención directa mediante la plantación de especies autóctonas es una estrategia exitosa para la recuperación del bosque.
El informe técnico destaca que, si bien existe una "altísima capacidad de supervivencia y rebrote" de arbustos nativos de forma natural, especies arbóreas como el ciprés y el coihue no logran regenerarse en el corto plazo sin el apoyo de la intervención humana.
Sin embargo, el monitoreo también encendió alarmas sobre el avance de especies invasoras. Torrego señaló un "preocupante avance" de exóticas como la rosa mosqueta y la murra, las cuales compiten por el territorio con las especies locales.
Para garantizar el éxito de la restauración a largo plazo, el especialista subrayó cuatro puntos fundamentales:
Efectividad: La reforestación con especies nativas ha demostrado ser un método funcional.
Resiliencia: Las arbustivas nativas son las primeras en responder positivamente tras los incendios.
Intervención: El bosque de coihues y cipreses depende de la mano del hombre para su retorno.
Mantenimiento: Es vital el control de especies exóticas y evitar el ingreso de animales de cría en las zonas protegidas.
M.G