19 de Abril de 2026
sociedad |

Un sueño: la ciencia argentina estudia el descanso en el espacio

Investigadores del Conicet analizan cómo el aislamiento extremo afecta el reloj biológico de los astronautas y utilizan la Antártida como base para garantizar el éxito de las misiones a la Luna. 

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El avance de la misión Artemis II reabrió el debate sobre los límites de la resistencia humana fuera de la Tierra. Uno de los mayores obstáculos para la conquista del espacio profundo no es solo el combustible o la radiación, sino la capacidad del cerebro para desconectarse y reparar el organismo en un entorno sin ciclos de día y noche. Ante este reto, un grupo de científicos argentinos trabaja en soluciones que resultan vitales para el futuro de la exploración espacial.

 

Daniel Vigo, investigador del Conicet y experto en cronobiología, lidera los estudios que buscan comprender cómo el cuerpo humano gestiona el cansancio en condiciones de confinamiento total. El especialista sostiene que el éxito de los viajes de larga duración depende de la capacidad de la tripulación para descansar, ya que las misiones espaciales no dependen únicamente de la tecnología, sino que dependen también de la biología humana. Para el científico, el sueño es un pilar fundamental que sostiene la salud mental y la precisión necesaria en cada maniobra.

 

 

 

El trabajo se desarrolla aprovechando las características geográficas de la Antártida Argentina, específicamente en la base Belgrano II. Durante la noche polar, los investigadores encuentran un entorno que simula de manera casi perfecta el aislamiento de una cápsula espacial. Vigo explica que nuestro reloj está programado para vivir 24,5 horas cada día y que si uno se encierra en una caverna, se va a acostar media hora más tarde cada día. Según sus observaciones, eso es un poco lo que se ve en la Antártida, donde la falta de luz solar altera por completo el ritmo biológico de los residentes.

 

Estos hallazgos permiten diseñar protocolos de iluminación artificial y rutinas de descanso que serán implementadas en futuros viajes a Marte. La ciencia local aporta así un conocimiento estratégico para que los próximos seres humanos que caminen sobre suelo lunar puedan hacerlo con la mente despejada, demostrando que el descanso es la verdadera frontera que aún queda por conquistar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

E.B.W.   

 

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