Una adolescente de 15 años fue asesinada en México tras ser atacada por dos menores de edad que la inmovilizaron y la estrangularon dentro de una vivienda a la que ingresó engañada.
Por el crimen, la Justicia para adolescentes dictó condenas de 2 años y 10 meses de internamiento para una de las acusadas y 11 meses de libertad asistida para la otra, además de una reparación económica de 5.677 pesos mexicanos que, según la familia de la víctima, no alcanzó para cubrir los gastos del funeral.
El hecho ocurrió el 26 de septiembre de 2025, cuando Leyla Monserrat fue citada por las agresoras, de 15 y 13 años al momento del episodio. Según se supo más tarde, las atacantes formaban parte de su entorno cercano.
Días después, su cuerpo fue hallado enterrado en el patio de una casa en el ejido El Desierto, en el municipio de General Plutarco Elías Calles, estado de Sonora. El informe forense determinó que la causa de muerte fue asfixia mecánica.
Durante la investigación, se incorporó como prueba un video del ataque, que permitió reconstruir la secuencia del crimen y establecer la participación directa de las dos menores imputadas.
De acuerdo con la investigación de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora, las agresoras llevaron a la adolescente hasta una vivienda en una zona rural bajo un pretexto.
En el lugar, la víctima fue atada a una silla y vendada, en el marco de un aparente juego. Luego, una de las menores colocó una cuerda alrededor de su cuello y comenzó el estrangulamiento, que se extendió durante casi un minuto.
El video incorporado al expediente captó parte de la secuencia. En ese material se escuchan insultos, reproches y comunicaciones entre las agresoras durante el ataque.
Tras el homicidio, el cuerpo fue cubierto con cal y enterrado en el patio de la vivienda con el objetivo de ocultar el hecho. El hallazgo se produjo aproximadamente una semana después, en condiciones que obligaron a que el ataúd fuera entregado sellado.
“Las pruebas que se mostraron es un video contundente en el que ellas le están arrebatando la vida a mi hija, o sea, hasta grabaron todo, descompusieron el cuerpo de mi hija, le echaron cal, me la enterraron”, dijo la madre de la víctima, Carmen Angélica Becerra.
En una primera etapa, la causa incluyó la investigación de un hombre identificado como Martín “N”, conocido como “El Kalusha” o “Minimi”, pero esa línea fue descartada tras la recolección de pruebas.
Según la fiscalía, las huellas dactilares y el contenido del material incorporado al expediente apuntaron directamente a las dos menores como autoras materiales del crimen. Ambas tenían conflictos previos con la víctima. El expediente fue tramitado bajo el Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes, que establece un régimen específico para imputados menores de edad.
La resolución judicial fue cuestionada por la madre de la víctima. “Ni con la cárcel me pagan el daño que le hicieron", remarcó. "No me pude despedir de ella, el cajón me lo dieron sellado, la verdad las dos se ensañaron con ella”,agregó. Además, en declaraciones a medios locales, afirmó: “No es justo que las responsables no hayan tenido el castigo por el delito que hicieron”. Los abogados de la familia informaron que preparan una apelación para solicitar la revisión del fallo y avanzar en instancias judiciales superiores.