Entre los vecinos, la confianza era total. "Gana la Argentina, claramente. Para mí es 4 a 1", soltó uno de los hinchas apenas empezamos a preguntar. Otros fueron un poco más medidos con el marcador, apostando por un 2 a 1 o un 3 a 1, mientras que algunos se jugaron por un 3 a 0. Cuando les preguntamos quiénes iban a meter los goles, la respuesta fue clara: "Esperemos que haga uno Messi y otro Enzo", comentaron, aunque no faltó quien admitió, entre risas, que de fútbol entiende poco y nada, pero que a la Selección se la banca igual.
Cábalas y rituales
La previa no estuvo exenta de las clásicas mañas mundialistas. Hubo de todo: desde quien recordó cómo se vivían los partidos en familia, con picada y todo, hasta los que tienen sus rituales personales. "Siempre miro los partidos en silla de madera, no en sillones", confesó uno de los presentes.
Para muchos, además, el lugar terminó siendo parte de la cábala: "Si gana Argentina, la cábala es venir a ver los partidos acá". Cuando les preguntamos si el presupuesto aguantaba para seguir toda la campaña desde el local, la respuesta fue optimista: "Veremos cómo me para la billetera, pero capaz que sí".
Entre algún trago, una comidita y el entusiasmo de siempre, el paso por La Cantina dejó claro que, en Esquel, el debut de la Selección se vive con todo. La energía ya estaba puesta en el pitazo inicial, con la esperanza de que el equipo mantenga la racha ganadora.