La historia de Juan Pablo Lorenzo es la de un sueño cumplido a base de audacia y sentimiento. Todo comenzó el pasado domingo en Tulum, México, donde "Juampi" reside hace algunos meses. Al conseguir una entrada a un precio accesible para ver a la Selección Argentina, no lo dudó: hizo sus valijas, dejó la costa mexicana y se embarcó en una travesía solitaria hacia Estados Unidos.
"Cumplí un sueño", confesó emocionado tras presenciar, por primera vez en su vida, un partido de la Selección mayor este martes en Kansas City. La experiencia, según relata, ya ocupa un lugar imborrable en su corazón. Sin embargo, su aventura está lejos de terminar. Juan Pablo planea quedarse en territorio estadounidense hasta el 29 de junio, con entradas aseguradas para el duelo ante Austria y la firme intención de conseguir boletos para enfrentar a Jordania. "Después voy a seguir a la selección a donde vaya, ya sin entrada, pero seguiré buscando", aseguró.
La bandera chubutense en el exterior
El sentido de pertenencia de este chubutense es total. Antes de salir de Tulum, compró una bandera y la intervino personalmente pintando su apellido y el nombre de su ciudad natal: Trelew. Con orgullo, remarca que se crio en el barrio Corradi, una identidad que exhibe ante cada persona que conoce en el camino. De hecho, ese sentimiento logró conectar fronteras: en la cancha se encontró con otro trelewense, vecino del barrio Constitución, con quien inmortalizó el encuentro en una fotografía.
El día a día de un aventurero
A través de sus redes sociales, el joven comparte las vicisitudes de viajar solo por un país con costumbres e idioma desconocidos. Entre las anécdotas que ya circulan, destaca su ingenio para mantener las tradiciones intactas: este miércoles, ante la falta de elementos básicos, no dudó en calentar agua para el mate utilizando un vaso plástico y el microondas. "Porque dejar de tomar mate, jamás", bromeó.
Con el respaldo de su determinación y el aliento de quienes siguen su periplo desde Chubut, Juan Pablo Lorenzo demuestra que, cuando la pasión por la Selección es el motor, no hay escala ni idioma que impidan a un chubutense seguir al equipo de sus amores a cualquier parte del mundo.