El centro de Esquel se transformó en el epicentro de una verdadera fiesta popular anoche, luego de que la Selección Argentina se impusiera por 3 a 1 ante Jordania. Sin importar las bajas temperaturas ni el horario, una multitud de vecinos se volcó a las calles principales para celebrar en familia un triunfo que alimenta la ilusión de todo el país.
Banderas celestes y blancas flameando en cada esquina, el sonar de trompetas y cornetas, y el humo de las bengalas recrearon el ambiente de una auténtica tribuna de cancha en plena avenida. La mística futbolera unió a grandes y chicos que cantaron y saltaron abrazados durante horas, compartiendo una emoción desbordante que se prolongó pasadas las 2 de la mañana. Al ser consultados por el horario del festejo, la respuesta generalizada de los vecinos fue contundente: "No importa la hora para festejar".
El encuentro comenzó a las 23 horas, lo que obligó a los más pequeños a hacer un esfuerzo extra para no perderse ningún detalle. Un niño que se encontraba en el lugar nos relató que lo vio por su tele y aguantó despierto para ver el partido completo antes de salir a la calle.
La trastienda del encuentro también se vivió con el clásico folklore nacional, donde el optimismo y la fidelidad de la hinchada se hicieron notar desde el primer minuto. Otra familia que se sumó a las celebraciones en el centro de la ciudad compartió sus sensaciones sobre cómo se vivió la previa y el desarrollo del juego, destacando que vieron el partido en familia, "aguantando los trapos como siempre", sin predicciones y disfrutando el partido en vivo. Al grito de "Aguante Argentina" la gente de Esquel salió a festejar, no importó la hora, albergando la esperanza de un triunfo mundial otra vez.
EBW