Tim Payne llegó al Mundial de Estados Unidos, México y Canadá como una de las grandes curiosidades del torneo. El defensor de Nueva Zelanda se volvió viral en las semanas previas gracias a un influencer Argentino, donde pasó de ser un futbolista prácticamente desconocido a sumar millones de seguidores en cuestión de días.
Sin embargo, su rendimiento dentro del campo estuvo muy lejos del fenómeno que generó fuera de él. Finalizada la participación de Nueva Zelanda, Payne quedó último entre los defensores en varios indicadores ofensivos y de juego.
Las estadísticas reflejan un torneo muy discreto: no registró conducciones progresivas, apenas acertó un centro y tuvo el peor porcentaje de éxito en duelos aéreos, con apenas un 29%. Además, fue el defensor con menos acciones de ataque exitosas por cada 90 minutos (0,2) y terminó 67° en remates por encuentro, con un promedio de apenas 0,3.
Así, mientras su nombre fue uno de los más comentados en redes sociales durante la Copa del Mundo, los números dejaron en evidencia una actuación muy por debajo de las expectativas, cerrando un torneo en el que la repercusión digital contrastó con su producción futbolística.
MDA