Este miércoles se cumplen tres años de la desaparición de José Gabriel «Pepe» Ferreyra, el marinero de 39 años que cayó al mar desde el buque pesquero «Nuevo Viento» el 15 de julio de 2023, a la salida de la boca del Golfo Nuevo.
Su cuerpo nunca fue hallado y la causa judicial, radicada en el Juzgado Federal N°2 de Rawson, a cargo de Gustavo Lleral, que no logró avanzar en el esclarecimiento de las circunstancias que rodearon el hecho.
Ferreyra, oriundo de Necochea, se embarcó en el «Nuevo Viento», un fresquero de altura de 23 metros de eslora, con puerto de asiento en Mar del Plata, para participar de la temporada de pesca de langostino. El buque había zarpado la noche anterior desde Puerto Madryn rumbo a la zona de pesca; participaba de la temporada de pesca de langostino de aguas nacionales.
Según relató la tripulación a la Prefectura Naval Argentina, Ferreyra fue visto por última vez alrededor de las seis de la mañana del sábado 15 de julio, durante el desayuno. Horas más tarde, cuando la tripulación se reunió para el almuerzo, notaron su ausencia. La búsqueda dentro del buque no arrojó resultados y el capitán dio aviso a las autoridades marítimas, que presumieron que el marinero había caído al agua, y se estima que ocurrió a la altura de Punta Ninfas.
En aquel momento, se desplegó un amplio operativo de búsqueda y rescate coordinado desde el Centro de Gestión de Tráfico Marítimo de Comodoro Rivadavia, con un avión de la Armada, un helicóptero, el guardacostas «Prefecto Derbes» y más de treinta buques pesqueros que operaban en la zona. Pese a la magnitud del rastrillaje, que se extendió varios días bajo condiciones de fuerte viento y oleaje, no se encontraron rastros del marinero.
El caso de Ferreyra no fue un hecho aislado para el «Nuevo Viento». En 2020, otro tripulante, Matías Luri, había desaparecido en circunstancias similares a bordo de la misma embarcación, también sin que su cuerpo fuera hallado ni se esclarecieran los motivos. La repetición de casos en el mismo buque encendió alarmas sobre las condiciones de seguridad laboral en la pesca de altura, un sector donde organizaciones como el colectivo «Ningún Hundimiento Más» vienen denunciando desde hace años la precariedad de los elementos de seguridad a bordo.
Tras la desaparición, la Justicia Federal de Rawson ordenó el regreso a puerto del «Nuevo Viento» para tomar declaración testimonial de la tripulación. Sin embargo, tres años después, la causa no logró establecer con precisión cómo y por qué Ferreyra cayó al mar. Nadie de la tripulación afirmó haber presenciado el momento de la caída, lo que, según coincidieron distintas fuentes consultadas en su momento, complicó desde el inicio la investigación judicial.
Familiares y allegados denunciaron además la escasa comunicación por parte de la empresa armadora tras el hecho, y reclamaron públicamente que no se detuviera la investigación.
En paralelo a la causa penal, la familia de Ferreyra inició una demanda civil contra la empresa armadora y la aseguradora del buque, que tramita en el Juzgado Federal N°4 de Mar del Plata. El reclamo sostiene que se trató de un accidente de trabajo ocurrido por deficiencias en las medidas de seguridad a bordo, y que la responsabilidad recae sobre el empleador. Según trascendió, la víctima además percibía una parte de su salario de manera no registrada, una irregularidad que, de acuerdo a los abogados de la familia, es una práctica extendida en el sector.
El caso de Ferreyra se inscribe en una serie de tragedias marítimas en la flota pesquera argentina que, según denuncian organizaciones de familiares de víctimas, comparten un mismo patrón: causas judiciales que avanzan con extrema lentitud y ausencia de condenas. Mientras tanto, la familia de «Pepe» Ferreyra continúa esperando respuestas que, a tres años del hecho, todavía no llegaron.
Fuente: Revista Puertos