El partido entre Argentina e Inglaterra por un lugar en la final del Mundial generó repercusiones políticas tras las declaraciones de la vicepresidenta Victoria Villarruel. A través de sus redes sociales, la titular del Senado publicó un mensaje de fuerte tono nacionalista en el que catalogó al rival como "piratas usurpadores" y relacionó el encuentro deportivo con el histórico reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
La postura expresada por Villarruel marca un nuevo distanciamiento de la línea diplomática implementada por el presidente Javier Milei y la Cancillería. Mientras la vicepresidenta sostiene una retórica confrontativa vinculada a su historia familiar como hija de un veterano de guerra, la gestión del mandatario nacional ha priorizado un enfoque pragmático en sus relaciones con el Reino Unido.
En paralelo a la discusión política, los hinchas argentinos se enfrentarán a estrictas medidas de seguridad en el estadio. La federación internacional de fútbol mantiene una prohibición absoluta sobre manifestaciones políticas y geográficas, por lo que los controles de acceso impedirán el ingreso de banderas, indumentaria o carteles alusivos a las Islas Malvinas durante el compromiso deportivo.
EBW