Aprender a leer y escribir no comienza únicamente en la escuela. La vida cotidiana, las conversaciones familiares, los cuentos, los juegos de palabras e incluso acciones tan simples como leer un cartel en la calle o escribir un mensaje de texto forman parte de un proceso que sienta las bases para el desarrollo de la lectura y la escritura.
Así lo explicó Daniel Baigorria, profesor en Ciencias del Lenguaje y de la Comunicación, profesor y licenciado en Ciencias de la Educación, especialista en Alfabetización Inicial y docente de los profesorados de Educación Primaria y Educación Inicial del Instituto Superior de Formación Docente N.º 809 de Esquel y del anexo de José de San Martín.
En diálogo con RED43, Baigorria destacó que uno de los aspectos más importantes es generar desde los primeros años experiencias de acercamiento a la lectura y la escritura en contextos cotidianos.
"Hay mucho escrito por especialistas que plantean la importancia de generar instancias de acercamiento a la lectura y a la escritura desde lo cotidiano. Incluso desde la oralidad, con juegos de palabras, reconociendo sonidos dentro de las palabras y haciendo participar a los niños en situaciones reales de lectura y escritura", explicó.
Para el docente, el aprendizaje no depende exclusivamente de los cuadernos o de las actividades escolares. Las experiencias diarias también cumplen un papel fundamental.
"La lectura de cuentos es una herramienta muy interesante y casi fundamental para el desarrollo de la escritura. Pero también cuando los chicos ven que mandamos un mensaje para pedir algo o para avisar algo, cuando observamos los carteles de las calles o los nombres de los comercios, todo eso contribuye al desarrollo de los saberes vinculados con la lectura y la escritura", señaló.
Según indicó, esas situaciones constituyen los cimientos sobre los cuales luego la escuela continúa construyendo el proceso de alfabetización.
Sin embargo, aclaró que la falta de estas experiencias previas no significa que un niño no pueda aprender.
"Generan condiciones un poco más propicias para el desarrollo posterior de la lectura y la escritura, pero el hecho de que no estén presentes no quiere decir que los niños estén condicionados para desarrollarlas", sostuvo.
Durante la entrevista, Baigorria también hizo referencia a uno de los errores que, según explicó, suelen cometer muchos adultos cuando intentan acompañar a los chicos en sus primeros aprendizajes.
"Muchas veces, sin darnos cuenta, trabajamos con los niños a partir del nombre de las letras. Sin embargo, las investigaciones más recientes muestran que, al inicio del proceso, es mucho más importante conocer los sonidos de las letras que sus nombres", explicó.
En ese sentido, remarcó que primero los niños deberían familiarizarse con el sonido de cada letra —lo que en lingüística se conoce como fonema— y recién después avanzar hacia su representación gráfica y, finalmente, aprender su nombre.
"Muchas veces el error que solemos cometer es decirles 'esta es la M', cuando en realidad lo ideal suele ser comenzar con el sonido de la letra para pasar luego a la representación gráfica y al nombre de la letra", ejemplificó.
Más allá de las estrategias específicas, el especialista insistió en que el aprendizaje debe construirse sin apuros y a partir de experiencias significativas.
Leer cuentos, conversar, jugar con las palabras, prestar atención a los sonidos del lenguaje y permitir que los chicos participen de situaciones cotidianas de lectura y escritura son, para Baigorria, algunas de las herramientas más valiosas para acompañar el desarrollo de la alfabetización desde los primeros años de vida.
MA