El arroyo Esquel comenzó a registrar un paulatino incremento en su caudal tras haber atravesado meses de marcada sequía. Durante la última temporada estival, el curso de agua alcanzó niveles mínimos y estuvo cerca de secarse por completo en diversos tramos de su recorrido.
Las escasas precipitaciones registradas a lo largo de las últimas semanas, sumadas a las nevadas propias del periodo invernal, aportaron a la recuperación del flujo de agua. Aunque los acumulados de lluvia todavía no alcanzan los valores habituales para la época, el cambio en el volumen resulta perceptible a simple vista en el trayecto.
Uno de los puntos donde se aprecia este proceso con mayor claridad es en el sector más cercano a sus nacientes, el más accesible, en la zona conocida como La Cascada. Durante las jornadas de heladas intensas, la superficie del agua llega a congelarse en varios sectores, conformando una postal característica de la estación. El espacio cuenta con bancos e infraestructura recreativa que permiten a los vecinos acercarse a observar el entorno natural.