Karem Boudargham, artista y referente de la danza árabe en Esquel, reflexionó sobre los desafíos de vivir del arte y destacó la importancia de entender la actividad artística también como un trabajo profesional.
“Desafíos siempre, porque uno vive en Argentina, me parece que mucha gente atravesamos desafíos. Vivir del arte es una decisión que tiene todo que ver con el amor, porque cuando uno es artista no puede desprenderse de eso y tiene que ver con una decisión de una forma de vida”, expresó.
Boudargham sostuvo que, aunque no es un camino sencillo, es posible construir una carrera artística. “Yo digo que sí se puede. Bueno, hay que dejar por ahí quizás las pretensiones económicas. Tienen que estar, siempre tienen que estar, pero se vive mucho más sacrificadamente, vamos a decir. Pero sí se puede vivir del arte”.
En ese sentido, explicó que el artista actual debe incorporar herramientas vinculadas a la gestión y la producción. “Uno puede convertir el arte en una empresa, en un negocio, en una pyme o en una gran empresa”, señaló.
Además, remarcó que el arte forma parte de la sociedad y que los artistas deben aprender también sobre el aspecto comercial de su actividad. “Antes como que uno solamente se dedicaba a esa parte artística, a la escritura, a la pintura, a la danza en sí, a la creación de eso. Pero ahora el artista tiene que ver el otro aspecto que es el comercial para poder vivir y para poder cobrar lo que es”.
La artista destacó que dedicarse a lo que ama es una de las mayores satisfacciones personales. “Yo soy muy feliz haciendo lo que hago y esa felicidad se la puedo transmitir a mis hijos porque vivo de lo que amo y amo mi trabajo”, afirmó.
Boudargham también contó que su recorrido profesional la llevó a explorar otras áreas vinculadas al arte, como la producción. “Yo no solamente estudié danzas, estudié muchas otras cosas para ser una profesional en lo artístico y después salió la beta de la producción que uno no se da cuenta pero siempre es un productor”.
Por otro lado, se refirió al impacto de los momentos de crisis en el consumo cultural y sostuvo que muchas veces las actividades artísticas son relegadas. “Las épocas de crisis como estamos acostumbrados a atravesar lamentablemente también las solemos padecer porque la gente un poco deja quizás de consumir lo artístico”.
Sin embargo, resaltó el valor de la danza como espacio de bienestar y encuentro. “El arte ayuda a vivir de mucha mejor manera para aquellas personas que lo practican”, afirmó.
Sobre la danza árabe en particular, explicó que tiene un vínculo especial con lo femenino y con la confianza personal. “Genera mucho amor propio, mucha confianza, también en la parte física la trabajamos un montón y el canalizar determinadas cosas. La vida cotidiana suele ser muy ruda y bueno, acá nos conectamos con nosotras, volvemos a nosotras”.
R.G