Un informe de la Fundación Encuentro, elaborado con datos de la consultora W, mostró una marcada desigualdad en la distribución de los ingresos de los hogares argentinos.
La clase alta representa el 5% y comienza en los $7,5 millones mensuales. La clase media alta reúne al 17% y tiene un piso de $4 millones, mientras que la clase media baja concentra al 26%, con ingresos desde $2,2 millones.
El grupo más numeroso es el D1, correspondiente a la clase baja superior no pobre, que representa el 31% y comienza en $1,4 millones. En tanto, el 21% de los hogares se encuentra en situación de pobreza, con ingresos cercanos a los $900.000 mensuales.
El informe sostiene que la concentración de ingresos por debajo del promedio ayuda a explicar la debilidad del consumo masivo. “La concentración de los ingresos por debajo del promedio ayuda a explicar por qué el consumo masivo sigue deprimido, aun cuando las variables macroeconómicas vienen mejorando”, señala.
La situación también modificó los hábitos de consumo. Los hogares reducen gastos, buscan promociones, restringen salidas y viajes y priorizan productos esenciales. En los sectores más vulnerables, además, se registran cambios en la alimentación para reducir costos.
Esteban Cagnoli, CEO de Worldpanel by Numerator, resumió el escenario: “El consumidor se muestra cada vez más selectivo y prioriza los canales de cercanía”.
Según Scentia, si la inflación continúa bajando y los salarios recuperan poder adquisitivo, el consumo masivo podría mejorar, aunque a un ritmo menor que la economía en general.
R.G