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Con 73 años y puro corazón: la nadadora que conquistó las aguas heladas de El Calafate

En cobertura especial de Red43 desde el Mundial de Natación de Aguas Frías en El Calafate, Celia Luna Olmos de 73 años que obtuvo un triunfo de cinco medallas doradas, contó cómo entrena en aguas heladas tras aprender a nadar de grande. 

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En una cobertura especial de Red43 desde El Calafate, dialogamos con Celia Luna Olmos, la nadadora platense de 73 años que se convirtió en una de las grandes figuras de la Copa Mundial de Aguas Frías 2026. La deportista obtuvo cinco medallas doradas tras imponerse en las pruebas de 25 metros mariposa y en 25, 50, 100 y 200 metros libres. Con una calidez única y un espíritu competitivo admirable, repasa el camino que la llevó a nadar en uno de los escenarios más helados del planeta.

 

Su relación con la natación comenzó hace tres décadas. Tras 20 años de entrenamiento y carreras en aguas cálidas durante los veranos, descubrió la disciplina en bajas temperaturas y decidió dar el salto.

 

Celia caminaba por la pasarela de competencia ataviada con un poncho térmico rosa, los labios pintados y sus ojos prolijamente delineados —muestra de la personalidad que la caracterizó a lo largo de toda la competencia. En cuanto a sus inicios como nadadora, la deportista contó su sorprendente historia.  "Aprendí a nadar hace 30 años, o sea de grande. Primero me dediqué a nadar en pileta y en los veranos en aguas abiertas cálidas, en el río Paraná y en la laguna de Chascomús. Después descubrí que había nadadores de aguas frías y quise intentar a ver qué era lo que estaban haciendo; me parecía que estaban muy locos los que se metían ahí". El proceso de adaptación exigió constancia y viajes semanales desde La Plata hasta Pilar para aclimatarse progresivamente a medida que llegaba el invierno. 

 

"Hubo uno que me prendió la mecha. Yo los veía en el Canal Beagle o en el Nahuel Huapi, se filmaban, sacaban fotos y se divertían. Le pregunté a uno de ellos cómo hacían y me dijo: 'Cualquiera puede hacerlo'. Entonces me dije que si había gente disfrutándolo tanto, tenía que probar. Empecé nadando a 20 grados y, yendo todos los domingos, la temperatura fue bajando hasta llegar a 8 o 9 grados en junio", recordó.

 

Desde su inicio en la disciplina en 2017, sumó experiencias en escenarios exigentes como el Canal Beagle, Villa La Angostura, Puerto Madryn, el Dique de La Ciénaga en Jujuy, Salta, las Islas Malvinas y el Campeonato Mundial de Tallin, en Estonia, donde representó al país e integró el top 5 de su categoría. Además, para el día del amigo dió la vuelta a la Estatua de la Libertad en Estados Unidos sin ningún problema, con un compañero de aventuras acuáticas. 

 

Sobre esta nueva presentación en el Lago Argentino, con temperaturas que oscilan entre los -1 °C y los 4 °C, la atleta remarcó el desafío extra que implica entrenar desde su ciudad natal.

 

"Me siento bien. Vivo en La Plata y no tengo dónde entrenar a esta temperatura, en ese sentido mis amigos que viven en el sur tienen ventaja porque entrenan todo el año en lugares de aguas frescas y frías. Yo me puedo aclimatar un poco con la ducha y después nadar en el Río de la Plata casi todos los domingos durante el invierno, pero a menos de 8 o 9 grados no baja. Después está poner el coraje, la cabeza —que es un noventa por ciento— y el corazón. Puro corazón", concluyó, con una sonrisa, ante el micrófono de Red43.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EBW

 

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