El guanaco vuelve a ocupar un lugar central en la agenda productiva de Chubut. La provincia se prepara para comenzar a discutir un nuevo esquema de manejo de la especie, con un primer paso que será clave: conocer cuántos ejemplares existen y cómo se distribuyen en el territorio.
Para avanzar en ese proceso, el Gobierno provincial convocó a las federaciones y sociedades rurales a una reunión virtual prevista para el viernes 21 de agosto. Allí comenzará a delinearse un plan que podría modificar la manera en que se aborda la presencia de guanacos en distintos sectores de Chubut.
El objetivo inicial será realizar un censo poblacional que permita establecer la cantidad y densidad de ejemplares y, a partir de esa información, determinar la capacidad de carga de los diferentes ambientes.
La discusión, sin embargo, va más allá del número de animales. Desde el sector productivo consideran que el nuevo esquema también puede ser una oportunidad para avanzar hacia el aprovechamiento comercial de la especie y, particularmente, para oficializar la comercialización de su carne.
Un recurso que ya genera debate en los campos
La presencia de grandes poblaciones de guanacos es desde hace años un tema de discusión entre productores de la Patagonia. En Chubut, las entidades rurales vienen planteando la necesidad de encontrar un mecanismo que permita ordenar el manejo de la especie y, al mismo tiempo, generar alternativas productivas.
Desde el sector estiman que la población provincial podría alcanzar al menos 1,5 millones de ejemplares. Sin embargo, se trata de una estimación y no de un dato surgido de un relevamiento oficial. Por eso, el censo aparece como el punto de partida para cualquier decisión futura.
La intención es contar con información precisa para determinar dónde existe una mayor concentración de animales, cómo impacta su presencia sobre los distintos ambientes y qué nivel de extracción podría realizarse sin afectar la conservación de la especie.
En paralelo, las sociedades rurales buscan que el debate incluya una cuestión que ya forma parte de la realidad cotidiana: el consumo y comercialización informal de carne de guanaco.
La propuesta apunta a que, en caso de determinarse que existe un volumen de ejemplares que permita un aprovechamiento sostenible, se pueda avanzar hacia un circuito formal, con controles sanitarios, trazabilidad y condiciones específicas para la faena, el traslado y la venta.
Santa Cruz aparece como referencia
Uno de los modelos que el sector productivo chubutense observa con mayor atención es el de Santa Cruz, provincia que avanzó en un esquema de manejo y aprovechamiento del guanaco.
La experiencia santacruceña contempla diferentes modalidades y establece condiciones para la extracción y posterior utilización de los animales. Ese modelo es señalado por las entidades rurales como un antecedente que podría ser analizado y adaptado a la realidad de Chubut.
La intención no sería trasladar directamente una normativa de una provincia a otra, sino tomar esa experiencia como referencia para discutir qué herramientas podrían aplicarse en territorio chubutense.
El eventual aprovechamiento comercial requeriría, además, establecer una cadena controlada que incluya la captura, el traslado, la faena y la comercialización, junto con los controles correspondientes.
De esta manera, la carne de guanaco podría dejar de estar vinculada únicamente a circuitos informales y convertirse, bajo determinadas condiciones, en un producto con trazabilidad y habilitación sanitaria.
Una alternativa para el sector productivo
La discusión también se vincula con la situación que atraviesa la producción tradicional de la provincia.
El sector rural viene reclamando alternativas frente a las dificultades que enfrenta la actividad ovina, marcada por problemas de rentabilidad, depredación y pérdida de producción en distintos establecimientos.
En ese contexto, el aprovechamiento del guanaco aparece como una posibilidad para diversificar las actividades vinculadas al campo, aunque siempre dentro de un esquema que contemple criterios ambientales y de conservación.
La eventual formalización de la carne también podría generar una cadena económica que involucre a productores, trabajadores rurales, transportistas, establecimientos frigoríficos y comercios.
Pero antes de llegar a ese escenario todavía resta definir varios pasos.
El censo será el primer paso
La reunión convocada para el 21 de agosto marcará el comienzo de una discusión que deberá avanzar de manera gradual.
Primero será necesario determinar cuántos guanacos hay en Chubut y cuál es su distribución. Después llegará el análisis de la capacidad de carga de los diferentes ambientes y, sobre esa base, la definición de las modalidades de manejo que podrían aplicarse.
Recién a partir de esos datos podrá establecerse qué cantidad de animales podría ser aprovechada y bajo qué condiciones.
Por eso, el próximo encuentro entre el Gobierno y las entidades rurales no implica todavía una habilitación para vender carne de guanaco. Lo que comienza es un proceso que podría desembocar en un cambio de fondo: pasar de una actividad que actualmente tiene presencia en circuitos informales a un sistema oficial, regulado y con controles.
Para Chubut, el desafío será encontrar el equilibrio entre el manejo de una especie característica de la Patagonia, la conservación de los ambientes y la posibilidad de transformar ese recurso en una nueva alternativa para la producción provincial.
A.M.D