Entre el aire helado de la cordillera y las pendientes del Centro de Actividades de Montaña La Hoya, el deporte blanco cobra una dimensión humana que trasciende la simple competencia. Detrás de cada descenso y de cada tabla que se desliza por el terreno, hay un andamiaje invisible pero fundamental: el acompañamiento de las familias.
En las pistas, la presencia de los seres queridos es el motor incondicional de los jóvenes atletas. Como expresan las propias protagonistas de esta jornada —entre ellas Cecilia De Bernardi y su hija Federica Dromaz, quien esquía desde los cuatro años—, competir en casa no solo representa un reto técnico y un entrenamiento clave para el futuro, sino una experiencia inolvidable compartida en familia. Es en esa mirada cómplice antes de la largada donde el deporte encuentra su verdadero sentido.
Pero el impacto de este campeonato internacional trasciende lo deportivo. Para Esquel, la llegada de delegaciones, atletas y familias marca un hito trascendental en el desarrollo turístico y económico local. Como coinciden los vecinos y protagonistas de la montaña, ver a La Hoya colmada de visitantes genera una inyección de vitalidad, movimiento y alegría que hacía tiempo no se vivía en la ciudad.
Este Campeonato Internacional Patagónico de Esquí reafirma que cuando la pasión por el deporte, el respaldo familiar y la riqueza de nuestros paisajes se unen, Esquel no solo forma grandes deportistas, sino que también consolida su lugar como un destino turístico de excelencia en el corazón de la Patagonia.