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El Horcón: Ser honesto como promesa

Nueva entrega de la columna de opinión.

En los diferentes debates organizados en la ciudad, los candidatos han hecho gala de un  discurso predecible y facilista -carente de proyectos- en los cuales  prevalece la enumeración de propuestas que no lo son.

 

Muy pocos son las acciones o áreas a desarrollar en el caso de ser gobierno o continuar con el mismo y, peor aún, se enumeran como propuestas razones de obligación ética que no están en discusión.

 

Ya ni siquiera se trata de cómo van a hacer para resolver los problemas que reclaman la mayoría de los vecinos. Es notable que no existan proyectos para concretar ninguna de las poquísimas promesas de campaña de los candidatos.

 

Las “promesas” que a continuación apuntamos corresponden a varios candidatos esquelenses: “No usar el cargo público para beneficiarme económicamente”¸ “Ejercer mi mandato con humildad, honestidad y transparencia”; “Dar lo mejor de mí”; “Desempeñarme con honestidad”  son algunos de los compromisos de los candidatos en campañas.

 

Esto que señalamos, en cada caso, corresponde a un candidato diferente. Vale la aclaración pues las susceptibilidades están a flor de piel, a tan pocos días para las elecciones.

 

Más allá de mencionar quién dijo cada frase (esperamos que se sepan reconocer en lo que dicen), lo importante es que cada una lleva implícita una parte de demagogia y otra de decir obviedades como si fueran lineamientos de gobierno.

 

Imaginen que se diga lo contrario “Usar el cargo público para beneficiarme económicamente”¸ “Ejercer mi mandato con deshonestidad y altanería”, “Dar lo peor de mí”; “Desempeñarme con deshonestidad”. Como es lógico, serían un disparate estas expresiones.

 

Con las promesas que si dijeron y las cuales, concretamente, no dicen nada, vamos a votar el 9 de junio. La nada misma o tal vez, el agotamiento del discurso político.

 

Milagro o toma de conciencia para quien resulte electo: en los tiempos que corren tal vez se puede ganar una elección, como en la que estamos inmersos, con gran abstención y elección al menos malo. Luego viene lo más difícil: gobernar.

 

Para gobernar, quien sea intendente, es muy cierto que debe ser honesto, no como promesa sino mejor que lo haga valorando sus capacidades. No son tiempos de improvisaciones y la ineptitud cada vez se paga más cara.

 

CHISTE DE YAPA

 

Un célebre violinista, de paseo por la selva de África, se pierde.
De pronto, ¡ve un león! El violinista recuerda el dicho: “La música calma a las fieras”.
Desenfunda su violín y desgrana una bellísima melodía.
Comienzan a acercarse otros leones. Lentamente, se han acercado docenas de leones. Se ha formado una verdadera platea de leones sentados alrededor del violinista.
- ¡Dios mío, jamás pensé que este violín iba a salvarme la vida!
En ese momento, un león enorme aparece de entre
los arbustos. De un empujón, aparta a los leones que estaban sentados, se arroja violentamente sobre el violinista y se lo come.
Uno de los leones, todavía conmovido, comenta:
-¡Ya sabía que el sordo nos iba a arruinar el concierto!

 

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