Hoy no hay dudas que una guerra va dejando historias que conmueven. Y cuanto más se alarga el conflicto bélico más van surgiendo. Dentro de las miles de historias mínimas que tiene la guerra en el ya largo conflicto entre Rusia y Ucrania, el deporte ha sido cruzado en por ellas varias ocasiones. En las últimas horas se conoció el caso del ucraniano Maksym Galinichev, medalla plateada en los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 y que murió en combate en la región oriental de Lugansk.
Galinichev, que también obtuvo la medalla dorada en el campeonato Europeo Junior de 2017 y renunció a participar en el europeo del año pasado para seguir defendiendo a su país, falleció el pasado 10 de marzo, aunque la noticia trascendió en las últimas horas.
Según informan medios ucranianos, el deportista de 22 años se había alistado al ejército como voluntario y había regresado al frente, pese a haber resultado herido en la guerra en dos ocasiones.
Galinichev era uno de los jóvenes deportistas ucranianos más prometedores. En 2018 consiguió la plata en los Juegos Olímpicos de la Juventud y volvió a subir al podio como segundo en el campeonato europeo sub-22 celebrado en 2021. El joven boxeador caído en combate formaba parte de la brigada de tropas de asalto aerotransportadas Sicheslav número 25.
Tanto el Gobierno como las federaciones deportivas ucranianas y el Comité Olímpico Nacional del país exigen la exclusión de todos los atletas rusos y bielorrusos de todas las competiciones deportivas, incluidos los Juegos Olímpicos, como castigo por la invasión rusa a gran escala de Ucrania, que cuenta con el apoyo de Bielorrusia.
Según las autoridades ucranianas, más de 230 atletas y deportistas ucranianos de distintos niveles han muerto como consecuencia de la agresión militar rusa, que también ha destruido numerosas instalaciones deportivas. El caso recuerda inevitablemente, el de otros voluntarios que también fueron a pelear y cayeron en combate. Y que tocan de cerca a la Argentina. Es el caso de Taras Kuzmin quien residía en El Calafate, en la vecina provincia de Santa Cruz y decidió alistarse como voluntario. En esa ciudad del extremo sur del país trabajaba como taxista y era muy conocido. El 17 de marzo del año pasado decidió alistarse en el ejército ucraniano como voluntario. “Mi país me necesita”, dijo. Meses después, su hermano Nazar quien aún vive en El Calafate comunicó la trágica noticia: Taras murió en combate. Había nacido en Odesa y en 2004 llegó a la Argentina en busca de un destino mejor. Se instaló en El Calafate pero volvió a su patria para defenderla. Nunca volvió.