En el sur de California, Estados Unidos, cuatro individuos enfrentan acusaciones de fraude de seguros y conspiración. El esquema, que dejó atónitos a los investigadores, involucró un elaborado plan para simular ataques de osos a automóviles de lujo usando un disfraz.
Las detenciones ocurrieron en el área de Los Ángeles y los acusados fueron identificados como Ruben Tamrazian, de 26 años; Ararat Chirkinian, de 39; Vahe Muradkhanyan, de 32, y Alfiya Zuckerman, de 39.
El 8 de enero, un Rolls-Royce Ghost de 2010 estacionado en Lake Arrowhead, en las montañas de San Bernardino, apareció con graves daños. Los sospechosos presentaron videos a las compañías de seguros, alegando que un oso salvaje había causado los destrozos. Las imágenes, de baja calidad, mostraban una criatura peluda ingresando al vehículo y rasgando los interiores. Sin embargo, las autoridades decidieron analizar las pruebas más de cerca, notando que algo no cuadraba. E Departamento de Seguros del estado trabajó con un biólogo del departamento de pesca y vida silvestre de California.
Tras revisar el video, el experto determinó que la figura peluda no era un oso real, sino una persona en un disfraz. Las pruebas recopiladas permitieron a los investigadores desmentir la versión inicial, dejando claro que el daño no provenía de un ataque animal genuino.
Los arrestados no se limitaron al Rolls-Royce. También presentaron reclamos por un Mercedes G63 AMG de 2015 y un Mercedes E350 de 2022. Los videos entregados a las aseguradoras repetían el mismo patrón: una figura disfrazada de oso causando destrozos en el interior de los autos. Las imágenes mostraban marcas de garras en los asientos de cuero y los salpicaderos, pero las autoridades notaron que las huellas parecían más superficiales de lo que debería provocar un animal real.
El disfraz de oso, encontrado en la vivienda de los acusados, contaba con piel marrón, una cabeza en forma de oso y utensilios de cocina modificados para imitar garras. Estas herramientas metálicas fueron usadas para crear las marcas de daño. En vista de este ingenioso método, el Departamento de Seguros denominó a la operación “Garra de Oso”, destacando el carácter inusual del caso.