La frontera argentino-chilena, en sus 339 kilómetros de extensión en Neuquén, tienen más de 50 pasos clandestinos que utilizan traficantes y contrabandistas de uno y otro lado de la cordillera. La utiliza en doble sentido. La policía neuquina concretó un enlace con las fuerzas federales y chilenas para tratar de poner un freno a las mulas.
Esta semana trascendió el caso de la mula chilena que ingresó al país por un paso clandestino pese a que no podía salir de Chile porque tiene vigente una medida cautelar en el marco de una investigación por tráfico de motos robadas y drogas.
Una semana atrás, Gendarmería Nacional dio un golpe al tráfico de medicamentos para caballos con destino a Chile. Se trata de drogas que se utilizan no solo en los animales sino también para estirar la cocaína, consumo recreativo y abusos sexuales.
Y si nos remontamos a mediados del año pasado en Caviahue secuestraron el mayor cargamento de la historia de Neuquén. Fueron 789 kilos de cocaína que tenía por destino un puerto de Chile desde donde sería cargada en contenedores y vía Pacífico daría una gran vuelta para llegar a la coqueta Marbella.
A la vista está que el tráfico y contrabando por la cordillera neuquina está a la orden del día. Lo que ocurre es que el límite internacional cuenta con zonas que son transitables durante todo el año, sin importar las estaciones, solo intensos temporales logran frenar la circulación que se puede concretar a pie, caballo, moto, vehículos todo terrenos y autos sedan.
Es por lo que la Dirección de Planeamiento de la Policía neuquina en coordinación con las distintas fuerzas están mapeando pasos y huellas para establecer los puntos críticos y tratar de frenar contrabando a sabiendas que el delito cero no existe.