En entrevista exclusiva a Red43, Marcela Beatove —formadora, docente y referente de Programación Neurolingüística (PNL) con 25 años de trayectoria— compartió su visión sobre adaptación, conciencia, calma y propósito para recibir el 2026 “con apertura y raíces”.
Marcela se describe como alguien a quien le gusta la vida, la docencia y la gente. Desde hace décadas se dedica al modelo de comunicación conocido como Programación Neurolingüística.
Para ella, “manejar la vida” no significa controlar todo, sino ordenar la mente, las emociones y la conducta de manera coherente, con metas claras y conciencia de los recursos disponibles. “Soy una persona que aprendió a ordenar la vida”, señaló.
Sobre el fin de año, Beatove invita a mirar lo vivido con intención positiva: “todo lo que pasó nos hace crecer y madurar”, dijo y propuso “iluminar” el trayecto recorrido y celebrar haber llegado hasta aquí, sosteniendo fe, esperanza y el deseo de ser buenas personas, con uno mismo y con los demás.
El 2026 -año numérico “uno”- lo define como un comienzo, un tiempo para iniciar, evolucionar, soltar, abrir espacio para lo nuevo y saborear el instante: “Este instante es el mejor que puedo tener; dentro de un rato tendré otro”.
Consultada por un recurso concreto para cerrar el 2025, propone dos pilares: apertura mental y emocional, y raíces firmes en la tierra y comparte una frase que utiliza como anclaje emocional: “Solo hablo de lo que quiero que suceda.”
Cada vez que percibe que está diciendo algo que no quiere para sí, cambia el rumbo: “Yo quiero que pase esto, que me ocurra esto, que llegue esto”. Para Beatove, evitar el “pero no” permite que la mente y el cuerpo no se bifurquen y sigan alineados con lo deseado.
La formadora también hace una reflexión sobre Esquel, su ciudad natal: Invita a dejar el relato del “pueblo del no” y enfocarse en las virtudes, en lo que sí tiene, en lo que sí hace, y en lo que sí puede lograr y apunta “basta de crítica y queja, que solo traen pobreza. Enfoquémonos en el sí para esta comunidad”.
Beatove sostiene que nuestra zona -individual y colectivamente- ya es valiosa y bella: un lugar lleno de colores, luz y naturaleza. Su sugerencia: saludarnos y vincularnos desde el buen espíritu, la buena fe y la alegría de encontrarnos. “Los defectos ya los conocemos. Empecemos a hablar de las virtudes”.
Cómo comenzar el 2026: calma, ánimo y conciencia
Para encarar el nuevo año, Marcela propone una palabra: calma. Una calma activa, que alinea, permite agradecer y equilibrar el ánimo. Sugiere agradecer incluso por lo que aún no llegó y apunta que para ello la PNL une mente y cuerpo, ayudando a crear estados emocionales sanos que impulsan conductas coherentes.
El ánimo, dice, es más importante que la actitud extrema: ni arriba ni abajo, sino equilibrado.
Y la conciencia implica saber qué me pasa adentro ante lo que sucede afuera, y a la vez qué me sucede afuera que impacta en mi interior.
Frente a los tiempos acelerados, propone una nueva distribución temporal que lleve a propósito; “el propósito de mi vida es ser una buena persona”, dice.
El regreso a la presencialidad en Esquel
Tras años de actividad virtual —una modalidad que, asegura, abrió nuevas posibilidades— Marcela anuncia que en marzo de 2026 volverá con cursos presenciales en Esquel.
Antes, realizará una charla abierta en Melipal, donde explicará este método “simple, aunque parezca complejo”, casi un “manual de instrucciones de cómo opera la mente-cuerpo”.
Lleva 8 años dictando clases en la ciudad y 25 años de práctica, siempre sumando saberes nuevos desde otras disciplinas hasta perspectivas de lo cuántico y el mundo de posibilidades.
Para Marcela, la PNL es esencialmente un método de aprendizaje. Explicó que cuando entendemos cómo funciona nuestro sistema mente-cuerpo, aprender se vuelve más sencillo, tanto para estudiantes como para quienes buscan cambios personales.
“Todas las personas tienen las posibilidades. No lo pongo en duda”, concluyó.