El ex presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, murió este martes a los 89 años en su chacra, ubicada en las afueras de Montevideo. El histórico dirigente del Frente Amplio atravesaba una delicada enfermedad, tras haber sido diagnosticado con cáncer de esófago.
La noticia fue confirmada por el actual presidente uruguayo y referente del mismo espacio político, Yamandú Orsi, quien expresó su pesar a través de un mensaje en redes sociales: “Con profundo dolor comunicamos que falleció nuestro compañero Pepe Mujica. Presidente, militante, referente y conductor. Te vamos a extrañar mucho, viejo querido. Gracias por todo lo que nos diste y por tu profundo amor por tu pueblo”.
Mujica deja una huella imborrable en la política latinoamericana. Fue presidente de Uruguay entre 2010 y 2015, pero su influencia trascendió largamente ese período. Militante tupamaro durante su juventud, estuvo más de una década preso bajo la dictadura militar y, ya en democracia, se convirtió en símbolo de la sencillez, la coherencia y el compromiso con los sectores populares.
En 2004, cuando aún era senador, recibió al diario Clarín en su casa. La mesa de su cocina, desordenada y pintoresca, ofrecía una imagen nítida de su estilo: huevos, tomates, un casco de moto, termos, un cenicero con piedras y un libro de fotos compartían espacio con un modesto florero. “Hay que volver a lo simple”, decía entonces, como quien bosquejaba sin saberlo el espíritu de su futuro gobierno.
Nacido en 1935, Mujica fue elegido diputado por primera vez en 1995, luego senador y más tarde ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca entre 2005 y 2008. Su llegada a la presidencia, en 2010, marcó el punto más alto de una trayectoria política marcada por la austeridad y la honestidad.
Con su partida, se va una figura única en la historia reciente de América Latina, un dirigente que, fiel a sus principios, nunca dejó de lado su vínculo con la tierra y con la gente común.
E.H