Una familia denunció el indignante accionar de una funeraria, el encargado del cementerio y un sacerdote durante el entierro de un bebé de 21 días. El tío del menor relató el hecho en redes sociales con un testimonio desgarrador.
El dolor de perder a un bebé de apenas 21 días se transformó en una pesadilla aún más profunda para una familia de Puerto Rico, localidad de la provincia de Misiones.. El tío del menor, Cristian Fernández, denunció a través de las redes sociales una serie de hechos indignantes ocurridos durante el velorio y el entierro del pequeño, señalando a una empresa funeraria local, al encargado del cementerio local y a un sacerdote por el trato deshumanizante que recibieron.
“Este fin de semana vivimos una pérdida muy dolorosa, nuestro sobrino de pocos días de vida se nos fue”, comienza el conmovedor testimonio publicado por Fernández, que rápidamente se viralizó.
El relato detalla cómo la familia contrató el servicio funerario desde temprano, solicitando expresamente que el bebé fuera enterrado sobre la tumba de un tío. Sin embargo, al llegar al cementerio, alrededor de las 15:40 del sábado, se encontraron con que el pozo cavado no tenía la profundidad ni el tamaño adecuados para el pequeño ataúd.
“Nos dimos cuenta que el cajón no iba a entrar, que había que cavar más, y la cara y el humor del encargado del cementerio cambiaron totalmente”, explicó Fernández, en alusión al señor Arciller, quien, según el testimonio, reaccionó con enojo y prepotencia ante su propio error.
Lo más desgarrador del episodio ocurrió cuando, bajo una intensa lluvia, fue el propio padre del bebé quien debió continuar cavando la tumba con un palo de escoba para medir la profundidad. “La escena fue desgarradora, el papá del bebé midiendo el cajón de su hijo con un palo de escoba para ver cuánto más faltaba cavar”, escribió el tío. Mientras tanto, los empleados de la funeraria permanecían impasibles, sin intervenir para solucionar el problema.
La indignación se profundizó con la intervención del sacerdote Carlos, señalado como representante de la Iglesia. De acuerdo al relato, el religioso sugirió sacar al bebé del ataúd y colocarlo directamente en la fosa: «Saquemos al bebé del cajón, tiene una colcha y una sábana, pongámoslo en el pozo y tapemos», habría dicho el cura, intentando abrir el féretro frente a los padres y familiares presentes.
Como si eso fuera poco, antes de retirarse del lugar, el sacerdote pronunció una frase que heló la sangre de todos los presentes: «Con esto nos damos cuenta que hay que trabajar mucho para entrar al cielo»
“¿Un niño de 21 días tiene que trabajar para entrar al cielo? ¿Un prematuro que luchó casi una semana por vivir?”, se preguntó con dolor Cristian Fernández.
La familia decidió hacer público el hecho para que «esto no vuelva a suceder con ninguna familia». “Las disculpas hoy no sirven de nada, porque ese sonido de los mazazos no lo vamos a olvidar más”, concluyó Fernández, en un relato que desnudó la falta de humanidad y responsabilidad de quienes debieron acompañarlos en uno de los momentos más tristes de sus vidas.
Por su parte, el sacerdote Carlos Chatelain, aludido directamente en el testimonio, respondió públicamente a las críticas. En un mensaje difundido en redes sociales, escribió: “sobre ciertos comentarios de una despedida a un bebé, les digo que sé muy bien lo que hice por él, que le tengo mucho aprecio a la familia y que comprendo demasiado bien el dolor de los papás, hermanito y demás seres queridos. cualquiera que desea saber detalles se acerca y me pregunta. le responderé sin problemas.”
Fuente: Misiones Online