La muerte de un nene de 12 años durante un operativo policial volvió a exponer una trama compleja donde se cruzan violencia y marginalidad. El episodio ocurrió en la madrugada de este martes en el conurbano bonaerense y terminó con un menor sin vida dentro de un auto abandonado, tras una persecución y un enfrentamiento armado con efectivos de la Policía.
El hecho se registró en la localidad de Remedios de Escalada, cuando personal policial del partido de Tres de Febrero intentó identificar a los ocupantes de un Fiat Uno que circulaba de manera sospechosa. Según informaron fuentes oficiales, lejos de detenerse, quienes viajaban en el vehículo escaparon a toda velocidad y efectuaron disparos contra los uniformados, lo que dio inicio a una persecución.
El operativo finalizó en el barrio de emergencia Puerta 8, una zona marcada por la conflictividad social y los antecedentes de hechos delictivos. Allí, al menos dos hombres armados descendieron del vehículo y escaparon a pie, aprovechando la oscuridad y el entramado del barrio. Dentro del auto, los efectivos hallaron el cuerpo sin vida de un menor de 12 años, posteriormente identificado como Uriel.
De acuerdo a las primeras pericias, en el interior del rodado se encontraron vainas servidas, que serán sometidas a análisis balístico para determinar su origen y si corresponden a las armas utilizadas durante el enfrentamiento. La causa quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción N°6, que dispuso que las pericias estén a cargo de la Gendarmería Nacional, con el objetivo de garantizar imparcialidad en la investigación.
Por el momento, no se adoptaron medidas restrictivas contra los policías intervinientes, mientras avanza el análisis de las circunstancias que derivaron en la muerte del menor. La Justicia busca establecer si el niño participó activamente del hecho o si quedó atrapado en medio del enfrentamiento.
Las autoridades confirmaron además que el adolescente registraba antecedentes penales. Según fuentes policiales, Uriel tenía una causa abierta por el delito de encubrimiento, iniciada el 27 de octubre de 2025, cuando aún no había cumplido los 12 años. El dato reavivó el debate sobre la edad de imputabilidad y el rol del Estado frente a menores inmersos en contextos delictivos.
Mientras la investigación judicial continúa, el impacto del caso se trasladó rápidamente a las redes sociales. Familiares y amigos despidieron al niño con mensajes cargados de dolor y publicaciones que generaron polémica. Bajo el hashtag #uriporsiempre, se difundieron imágenes y videos en los que se lo ve sobre motocicletas y, en algunas, exhibiendo armas de fuego. “Robate el cielo, chispita”, fue uno de los polémicos mensajes de un amigo que publicó fotos del chico incluso manipulando armas.
Una de las publicaciones más comentadas fue la de un primo del menor, quien compartió una imagen de Uriel arriba de una moto haciendo el gesto de empuñar un arma. “Mal ahí primo. Re dolido quedé. Te voy a extrañar mucho. Volá alto, rochito”, escribió. Su hermana también expresó su despedida: “Mi amor de la hermana, me dejaste destrozada. Te amo por el resto de mi vida. Descansá en paz”.