La ciudad, que lleva el nombre del Arroyo Esquel que la atraviesa, se encuentra desde hace un mes con el desértico paisaje de su cauce seco.
El flujo de agua desapareció desde el Cañadón de las Palomas y con el, se agrava el impacto en el ecosistema local natural y humano.
La emergencia hídrica e ígnea hacen que uno de los puntos verdes de la ciudad se vuelva seco y deja dramáticas postales, sin arroyo, sin La Cascada y bajo humo de los incendios locales.
La fuente de agua potable principal de la ciudad, comenzó a mermar en invierno ante la falta de nieve en los cerros, una alerta regional que se agrava semana a semana y antes de la llegada del verano, ya mostraba solo un hilo a comienzos de diciembre.
El recorrido del Arroyo Esquel, que cruza la ciudad, solo vuelve a nutrirse desde el Cañadón de La Buitrera, en el camino hacia Trevelin. Pese a las obras que se realizan, la lluvia está anunciada recién para el día jueves, y tampoco se espera que sea la suficiente como para volver a alimentar nuestro arroyo en lo inmediato.
SL